El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, asumió un nuevo mandato de seis años el 10 de enero. Al día siguiente, durante la clausura del Festival Mundial de la Internacional Antifascista en Caracas, Maduro declaró que Venezuela, junto con Cuba y Nicaragua, se prepara para “tomar las armas” si es necesario para defender “el derecho a la paz” y la soberanía.
Maduro llamó a la formación de una “gran alianza mundial” similar a la que derrotó al fascismo hace 80 años. En medio de protestas por la transparencia de las recientes elecciones y la condena internacional, Maduro insistió en la capacidad de enfrentar el fascismo “con las armas en la mano” y “con la lucha armada legítima”.
Según Telesur TV, 2.000 delegados de 125 países asistieron a la toma de posesión de Maduro, incluyendo delegaciones de América Latina, África, Asia y Europa. En su discurso, Maduro calificó al expresidente colombiano Álvaro Uribe de “criminal, fascista, narcotraficante, cobarde” y lo retó a presentarse “frente a las tropas” en una invasión.
El 13 de enero, Maduro afirmó que “nadie quiere la intervención militar” ni “más sanciones”, advirtiendo que Venezuela avanzará “por las buenas o por las malas”. A pesar de las denuncias de fraude en las elecciones del 28 de julio de 2024, Maduro juró como presidente ante la Asamblea Nacional para un tercer sexenio consecutivo.
La oposición denunció un “golpe de Estado” el 12 de enero. Según ACNUR, más de siete millones de venezolanos han abandonado el país en busca de una vida mejor, en lo que se ha denominado el “éxodo venezolano”.
