El lunes, la administración de Trump cerró de manera repentina el programa CBP One, una aplicación creada por el gobierno de Biden que permitía a los migrantes concertar citas para ingresar a Estados Unidos a través de puertos de entrada legales. Este cierre marca el inicio de una ofensiva prometida por Trump en la frontera sur.
Poco después de que Trump asumiera el cargo, un anuncio en el sitio web del programa informó que la aplicación dejaría de funcionar y que las citas existentes se habían cancelado. El programa, lanzado a principios de 2023, permitía a 1450 migrantes diarios programar citas para solicitar asilo en los tribunales de migración estadounidenses. Desde su lanzamiento hasta finales de 2024, más de 900,000 personas utilizaron la aplicación para ingresar al país.
Un exfuncionario del Departamento de Seguridad Nacional, que prefirió mantenerse en el anonimato, informó que para la mañana del lunes, unos 30,000 migrantes tenían citas programadas a través de la aplicación.
En el paso fronterizo de El Chaparral, en Tijuana, México, decenas de migrantes se encontraron con el mensaje de que sus citas habían sido canceladas. Maura Hernández, quien llegó a Tijuana con sus cuatro hijos desde Michoacán, expresó su conmoción al recibir la noticia, ya que tenía una cita programada para el martes.
El programa fue una pieza clave en el esfuerzo del gobierno de Biden para controlar la migración en la frontera sur, bloqueando el asilo a migrantes que cruzaban ilegalmente y ofreciendo una forma organizada de entrada legal. Las cifras de migración en la frontera habían disminuido drásticamente en los últimos meses, y los funcionarios atribuían esta reducción al programa.
El entonces secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, defendió el modelo de restricción del asilo y la creación de vías legales y seguras para solicitar asilo. Sin embargo, el fin del programa pondrá a prueba esta teoría mientras el gobierno de Trump avanza hacia políticas más restrictivas en la frontera.
Los críticos, especialmente los legisladores republicanos, consideraban que el programa facilitaba la migración ilegal. El vicepresidente JD Vance calificó la existencia de la aplicación como un escándalo poco denunciado del gobierno de Biden.
Matthew Hudak, exalto funcionario de la Patrulla Fronteriza, señaló que la decisión de cerrar el programa indicaba un cambio significativo en la política fronteriza, anticipando consecuencias más estrictas para quienes intenten ingresar ilegalmente al país.
