En un movimiento que ha generado controversia, la administración de Donald Trump propuso este lunes permitir que empresas que buscan depósitos de petróleo y gas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico perturben a los osos polares que habitan en la zona. La medida, denominada “autorización de molestia incidental” por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., facilitaría la realización de estudios sísmicos en la llanura costera del refugio, un área clave en el último esfuerzo de Trump por impulsar la explotación petrolera en la región.
Según el Servicio, no se espera que los osos polares resulten heridos o muertos durante las operaciones, algunas programadas para el próximo mes, y estiman que solo unos pocos ejemplares serían afectados. Sin embargo, científicos y ambientalistas en Alaska han advertido que las pruebas sísmicas, que incluyen explosiones para mapear formaciones subterráneas, podrían alterar la vida silvestre y dañar la tundra, acelerando el deshielo del permafrost.
Kristen Monsell, directora legal del programa de océanos del Centro para la Diversidad Biológica, criticó la medida: “La administración Trump parece decidida a llevar a los osos polares más cerca de la extinción antes de dejar el cargo”. Los osos polares están clasificados como especie amenazada debido al rápido calentamiento del Ártico. La perforación en el refugio estuvo prohibida durante décadas hasta que una ley fiscal respaldada por los republicanos y firmada por Trump en 2017 levantó la restricción. El presidente electo Joe Biden, quien se opone a la explotación en el área, podría revertir estas acciones. Mientras tanto, el Departamento del Interior realizará una venta de arrendamientos el 6 de enero, y una empresa indígena de Alaska planea iniciar pruebas sísmicas en busca de petróleo.
