En medio de una creciente tensión bilateral, el gobierno mexicano ha logrado reducir significativamente el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos, según reveló la presidenta Claudia Sheinbaum en una reciente conferencia de prensa. Las incautaciones de este opioide sintético en la frontera sur de EE.UU. disminuyeron un 49.94% entre octubre de 2024 y enero de este año, pasando de 899 a 450 kilos. “Esto demuestra que algo estamos haciendo bien”, afirmó Sheinbaum, quien destacó los esfuerzos de su administración para combatir el tráfico de drogas.
Sin embargo, estas cifras no han sido suficientes para calmar las exigencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha mantenido la amenaza de imponer aranceles del 25% a productos mexicanos y canadienses si no se toman medidas más contundentes contra el flujo de fentanilo y la migración irregular. “Las drogas todavía están llegando a nuestro país desde México y Canadá a niveles muy altos, y esto es inaceptable”, escribió Trump en su red social Truth Social.
El 3 de febrero, ambos países anunciaron la suspensión temporal de los aranceles tras acordar reforzar la seguridad en la frontera compartida. No obstante, Trump advirtió que los gravámenes entrarán en vigor el 4 de marzo si no se observan avances significativos. Además, el mandatario estadounidense anunció un arancel adicional del 10% a China por su presunta falta de acción contra el tráfico de fentanilo.
Sheinbaum rechazó las acusaciones de que México no colabora en la lucha contra las drogas y desmintió las afirmaciones de que los cárteles dominan el territorio mexicano o que existe colusión con el gobierno. “Argumentos que no hay colaboración, no son válidos. Lo que algún día dijeron acerca de que en México los cárteles dominan el territorio e, incluso, que hay colusión con el Gobierno, es evidente que no”, afirmó.
Mientras tanto, la crisis del fentanilo sigue siendo un tema central en la agenda bilateral. Este opioide sintético, altamente adictivo y letal, ha causado miles de muertes por sobredosis en EE.UU., convirtiéndose en una emergencia de salud pública. Aunque México ha demostrado avances, la presión de Trump sugiere que la relación entre ambos países seguirá siendo tensa en los próximos meses.
