En un movimiento estratégico que podría redefinir el posicionamiento geopolítico de Colombia, el presidente Gustavo Petro anunció el inicio del proceso de adhesión al Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS, durante su visita a la sede del organismo en Shanghái. El encuentro con Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil y actual líder del banco, marcó el camino para futuros acuerdos de inversión, entre los que destaca un ambicioso ferrocarril bioceánico de 120 km que conectaría el Pacífico con el Caribe.
“Podría unir toda Suramérica Atlántica con Asia, reduciendo costos de transporte y posicionando a Colombia como el corazón del mundo”, escribió Petro en X, enfatizando el carácter “grancolombiano y suramericano” del proyecto. La iniciativa, que requeriría financiamiento multimillonario, se alinea con los objetivos del NBD de impulsar infraestructura sostenible en economías emergentes.
Este acercamiento no es casual. Desde noviembre de 2023, el canciller Luis Gilberto Murillo había expresado el interés de Colombia en unirse a los BRICS, bloque que —integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— gana influencia global. El NBD, creado en 2015, ha financiado proyectos por $32,000 millones de dólares, enfocados en energía limpia y conectividad.
Para Petro, la adhesión sería un hito histórico: consolidaría a Colombia como puente entre continentes y diversificaría sus alianzas económicas. Sin embargo, el camino no está exento de desafíos, desde la aprobación de los miembros BRICS hasta la viabilidad técnica del ferrocarril en una región con complejidades geográficas.
