Desde el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, epicentro de la XVII Cumbre de los BRICS, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva clausuró el encuentro con un discurso contundente en defensa del multilateralismo y la justicia global. En un momento marcado por múltiples conflictos internacionales, Lula aseguró que el grupo ampliado “se está convirtiendo en el nuevo centro del multilateralismo” y llamó a avanzar en una profunda reforma de las instituciones globales.
Durante su alocución, criticó al Fondo Monetario Internacional por imponer “un modelo de autoridad sobre los países” y denunció que el Consejo de Seguridad de la ONU ya no impide las guerras, sino que actúa como su promotor. También se refirió al conflicto en Gaza diciendo que “lo que sucede allí excedió la capacidad de comprensión de cualquier mortal”.
En medio de la creciente tensión geopolítica y la crisis climática, los líderes de los once países miembros —Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Arabia Saudita— aprobaron dos documentos clave: la Declaración Marco sobre Financiamiento Climático y la creación de una Alianza para la Eliminación de Enfermedades Socialmente Determinadas.
Lula también anunció durante la sesión ambiental que Brasil lanzará en noviembre el Fondo Selvas Tropicales Para Siempre, con el objetivo de proteger ecosistemas críticos y remunerar servicios ambientales. La cumbre contó con la presencia de altos representantes de todos los países miembros, incluyendo al primer ministro chino Li Qiang y al canciller ruso Serguéi Lavrov, mientras Vladimir Putin participó por videoconferencia.
