La guerra silenciosa contra el contrabando de combustibles
En los rincones más transitados de las aduanas mexicanas –Tampico, Laredo, Matamoros y Ciudad Juárez– se libra una batalla invisible pero crucial. La Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), bajo el mando de Rafael Marín Mollinedo, ha decomisado más de 50 millones de litros de diésel que intentaron ingresar al país de manera ilegal, ocultos en vagones, barcos y pipas con documentos falsos o clasificaciones arancelarias engañosas.
“Antes lo disfrazaban como aditivos para aceites; ahora como productos químicos. Pero no pasan”, reveló Marín durante su participación en el 85° Congreso Nacional de Agentes Aduanales. La estrategia de evasión fiscal ha evolucionado, pero la respuesta de las autoridades también: más de 14,000 cámaras de vigilancia monitorean las rutas críticas, mientras equipos especializados rastrean pedimentos sospechosos.
El titular de la ANAM admitió que aún no se cuantifica el daño total al erario, pero destacó que los decomisos son semanales. “No solo es combustible: es seguridad nacional”, subrayó, en referencia al vínculo entre el contrabando de hidrocarburos y el crimen organizado.
Mientras tanto, la Confederación de Agentes Aduanales (CAAAREM), representada por Javier Ortiz Espinoza, alertó que 60% de los agentes considera la infraestructura aduanera insuficiente. Marín reconoció los retos –herencia de décadas de descoordinación– pero aseguró avances: “Estamos profesionalizando operaciones y blindando procesos”.
