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Sheinbaum Arremete Contra Ugalde: Lo Señala Como Responsable del “Fraude de 2006” en Harvard

La Sombra del 2006: Sheinbaum Evoca el “Fraude” y Cuestiona la Autoridad Moral de un Exrector Electoral

CIUDAD DE MÉXICO – El pasado electoral de México, con sus heridas aún latentes para algunos, volvió con fuerza a la palestra desde el púlpito más alto del país. La presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia matutina, no solo revivió uno de los episodios más controvertidos de la democracia moderna mexicana, sino que lanzó un dardo directo a uno de sus protagonistas: Luis Carlos Ugalde, el exconsejero presidente del extinto Instituto Federal Electoral (IFE).

El detonante fue la noticia de que Ugalde impartió una conferencia en la prestigiosa Universidad de Harvard sobre “democracia contra los gobiernos populistas”. Para la mandataria, la ironía fue tan profunda que mereció una réplica pública y contundente. Desde Palacio Nacional, Sheinbaum cuestionó con sarcasmo la autoridad moral del exfuncionario para disertar sobre tales temas cuando, a su juicio, fue el arquitecto intelectual de lo que su movimiento político ha denominado siempre el “fraude electoral de 2006”.

“Ugalde, que se fue a Harvard a dar una plática sobre soberanía y democracia (…) que explique por qué no abrieron las casillas en 2006″, inquirió la Presidenta con tono desafiante. La referencia es a una de las demandas centrales de Andrés Manuel López Obrador tras aquella reñidísima elección presidencial: el recuento voto por voto, casilla por casilla, que el entonces IFE, bajo el mando de Ugalde, se negó a realizar de manera generalizada. Para la narrativa de la 4T, ese rechazo selló un resultado que consideran ilegítimo.

Frente a esta revisión del pasado, Sheinbaum proyectó la discusión hacia el futuro: la próxima reforma electoral que su gobierno presentará. La mandataria se esforzó por enmarcarla como un proceso diametralmente opuesto a las prácticas que critica. Reiteró que la elaboración de esta iniciativa se realizará en un “foro abierto”, un espacio de deliberación que, prometió, no estará secuestrado por las élites políticas tradicionales.

“La reforma electoral está abierta a que todos opinen, pero también el pueblo, no solo los partidos políticos o los dirigentes, (…) no se trata sólo de consultar a los presidentes de los partidos políticos o a los expresidentes del INE”, explicó. Con estas palabras, Sheinbaum no solo trazó una línea entre el pasado que denuncia y el futuro que promete, sino que envió un mensaje claro: la construcción de las nuevas reglas del juego democrático pretende ser incluyente y popular, alejada de los cenáculos técnicos y los mismos actores que, desde su perspectiva, fallaron al país hace casi dos décadas.

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