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Sheinbaum Defiende a Pemex: La Deuda es Herencia de Administraciones Pasadas, No Falta de Rentabilidad

El Lastre de Pemex: Sheinbaum Desglosa la Herencia de una Deuda Billonaria y Traza la Ruta de Rescate

Con la contundencia de quien exhibe una factura pendiente, la presidenta Claudia Sheinbaum dedicó un capítulo de su Mañanera del Pueblo a desentrañar uno de los problemas más espinosos de la economía nacional: la crisis de Petróleos Mexicanos. Frente a las críticas, la mandataria no eludió el tema; al contrario, lo encaró con datos duros y una tesis clara: Pemex es rentable, pero carga con el pesado fardo de una deuda que se disparó un 129.5% durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

“El problema es la deuda que le dejaron las administraciones de Calderón y Peña Nieto”, afirmó Sheinbaum, trazando una línea temporal que comienza en 2007, cuando la deuda de la paraestatal era de 46 mil 100 millones de dólares, y culmina en 2018, con un adeudo que se había inflado hasta los 105 mil 800 millones de dólares. Pero para la Presidenta, la cifra no era el único agravio. Lo más grave, subrayó, fue que ese endeudamiento masivo no se tradujo en beneficio para el país. “Uno diría se endeudó (Pemex) pero se produjo más petróleo, y no, se incrementó la importación, disminuyó la producción de petróleo, la exploración y además se entregaron un montón de bloques de territorio a empresas extranjeras”, explicó, dibujando un panorama de despilfarro y desnacionalización.

La mandataria fue precisa en el desglose: durante el gobierno de Calderón Hinojosa, la deuda se incrementó en más de 14 mil millones de dólares. Sin embargo, fue en el sexenio de Peña Nieto donde la sangría se agudizó, con un aumento de más de 45 mil millones de dólares. Frente a este legado, Sheinbaum enmarcó la gestión de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, como un periodo de contención y gradual reparación. Bajo su administración, dijo, se logró revertir la tendencia y reducir los pasivos a 97 mil 600 millones de dólares para 2024.

El plan, sin embargo, no se detiene ahí. La jefa del Ejecutivo proyectó una hoja de ruta ambiciosa pero calculada: para 2025, la meta es llevar la deuda a 88 mil 800 millones de dólares, y para el cierre de su propio sexenio en 2030, el objetivo es alcanzar una deuda de 77 mil 300 millones. Un elemento clave para esta estrategia, destacó, fue una “operación muy buena” orquestada por la Secretaría de Hacienda para manejar los vencimientos de deuda de 2025, lo que garantiza la fiabilidad financiera de la empresa en el corto plazo.

Más allá de las finanzas, Sheinbaum esbozó la visión de futuro: un Pemex fortalecido por ocho refinerías —incluyendo Dos Bocas, la Olmeca y Deer Park en Texas— que garantizan la producción nacional de gasolina y diésel, y que avanza en petroquímica y fertilizantes. “Pemex es una fortaleza de los mexicanos”, sentenció, anunciando también la incorporación de energías renovables para transformar la empresa petrolera en una empresa de energía integral, preparada para los desafíos del siglo XXI.

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