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Gobierno Federal Suspende Importación de Calzado Terminado para Reactivar Industria Nacional

El Golpe a las Importaciones que Busca Salvar al Calzado Mexicano

En un movimiento estratégico para proteger la manufactura local, el gobierno de la Cuarta Transformación decidió dar un golpe de timón. Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía, anunció desde la Mañanera del Pueblo de este 28 de agosto la suspensión temporal de la importación de calzado terminado bajo el régimen IMMEX, una medida que busca ser el salvavidas de una industria que se ahogaba en medio de lo que las autoridades denominan “contrabando técnico”.

El decreto, publicado ya en el Diario Oficial de la Federación, no es una simple modificación arancelaria. Según explicó Ebrard, es el resultado de un llamado de auxilio de la industria nacional, que veía cómo empresas aprovechaban las franquicias del programa de exportación para introducir calzado terminado al país evadiendo el pago de impuestos, compitiendo deslealmente y devastando la producción local. Las cifras que presentó el funcionario son elocuentes y pintan un panorama crítico: en 2024, las importaciones de calzado terminado bajo este programa se dispararon un 159% en volumen y un 60% en valor interanual. Mientras esto ocurría, las fábricas mexicanas operaban con 16.6% menos de su capacidad instalada.

El impacto humano de esta distorsión comercial fue brutal. El titular de Economía detalló que solo en este año, el PIB del sector se desplomó 12.8%, la producción cayó 12.5% y se borraron del mapa casi 11,000 empleos formales, un golpe devastador para comunidades enteras que dependen de este oficio. “Pensamos que el impacto va a ser sumamente positivo para nuestra industria y seguramente vamos a ver muy pronto el incremento en la producción mexicana”, afirmó Ebrard con convicción.

La Presidenta Claudia Sheinbaum precisó el espíritu original del programa IMMEX: fue diseñado para facilitar cadenas productivas integradas, como la automotriz, donde las partes se importan, ensamblan y luego se exportan como producto final sin pagar aranceles intermedios. Sin embargo, aclaró con firmeza que los “productos terminados no tienen por qué tener el permiso de exportación temporal”. Su comercialización en México es “exportación definitiva” y deben pagar impuestos. La medida, más que proteccionista, es una corrección para restaurar las reglas del juego y devolverle la competitividad a una industria histórica que lucha por sobrevivir.

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