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Sheinbaum Enfrenta el ‘Milagro Mexicano’ al ‘Plan México’: Crecimiento con Justicia Social vs. Autoritarismo

La Nueva Ruta del Desarrollo: Sheinbaum Redefine el Progreso de México en Contraste con el Pasado

En el salón de la mañanera, la Presidenta Claudia Sheinbaum trazó una línea divisoria en la historia económica de México. Frente a las preguntas del periodista César Huerta, director de Polemón, la mandataria emprendió una revisión crítica del llamado “Milagro Mexicano”, ese período de crecimiento estabilizador que por décadas fue emblema del priismo, para contrastarlo con los cimientos del actual Plan México.

Con precisión académica y tono firme, Sheinbaum desmontó la nostalgia por aquella era. Aseguró que el crecimiento de la segunda mitad del siglo XX, aunque tangible, se edificó sobre los cimientos de un autoritarismo brutal, ejemplificado en gobiernos como el de Gustavo Díaz Ordaz, cuyo recuerdo evoca inmediatamente la represión del movimiento estudiantil de 1968. “Estuvo cargada de autoritarismo”, sentenció, estableciendo una diferencia fundamental con el presente.

El contraste no podía ser más claro. Mientras el “Milagro” florecía bajo un régimen de partido hegemónico y supresión de libertades, el “Plan México” de la Cuarta Transformación promete, según sus palabras, un crecimiento económico robusto pero “sin autoritarismo, con libertades plenas”. La premisa rectora, insistió, es radicalmente diferente: “primero los pobres”. Esto significa que el desarrollo no se mide solo por cifras macroeconómicas, sino por su capacidad para mejorar la vida de los más vulnerables, un principio que, según ella, fue abandonado durante la era neoliberal.

La Presidenta también contextualizó los desafíos de cada época. Reconoció que el “Milagro Mexicano” se benefició de un entorno global favorable y de políticas keynesianas expansivas. Hoy, en cambio, su gobierno debe navegar aguas mucho más turbulentas: un escenario de proteccionismo económico impulsado desde Estados Unidos y crisis geopolíticas internacionales. A pesar de este panorama adverso, Sheinbaum recalcó que su administración retoma los principios económicos progresistas consagrados en la Constitución mexicana—como el papel rector del Estado en la economía—que fueron sistemáticamente desmantelados durante décadas de neoliberalismo, caracterizadas por lo que ella describió como una obsesión por las privatizaciones y una apertura económica desmedida. Es, en esencia, la batalla entre dos modelos: uno que, según ella, privilegió a unos cuantos, y otro que busca devolverle el país a sus legítimos dueños: el pueblo.

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