LA “MADRE DE TODAS LAS BATALLAS”: EL PERONISMO ASESTA UN DURO GOLPE A MILEI EN BUENOS AIRES
En la provincia que define el rumbo político de Argentina, el gobierno de Javier Milei recibió este domingo un revés electoral que resonó como un trueno en la Casa Rosada. Buenos Aires, el distrito más poblado del país que concentra el 37% del electorado nacional y es conocido como “la madre de todas las batallas”, se pintó de peronismo con una contundencia que tomó por sorpresa incluso a los analistas más pesimistas. Los resultados preliminares arrojaron una diferencia abrumadora: 46,96% para el peronismo de Fuerza Patria, liderado por el gobernador Axel Kicilof, frente a un 33,86% de La Libertad Avanza, la fuerza del presidente libertario.
Esta elección legislativa local, vista como el principal termómetro de cara a los comicios nacionales de medio término del 26 de octubre, se desarrolló en el contexto de la quincena más difícil del gobierno de Milei desde su asunción. El escenario estaba enrarecido por una tormenta perfecta: el impacto del caso de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad, derrotas legislativas sucesivas en el Congreso y una creciente presión sobre el dólar que obligó al Ejecutivo a intervenir en el mercado cambiario, contradiciendo lo acordado con el FMI. Pero el resultado final no se explica solo por los errores del oficialismo; también por la capacidad del peronismo, inmerso en feroces disputas internas desde el gobierno de Alberto Fernández, de mantener una unidad frágil pero efectiva para retener su bastión.
Los analistas consultados coinciden en una lectura crucial: el gobierno no perdió porque el peronismo haya convencido, sino porque “perdió solo”. Una parte significativa del voto libertario que llevó a Milei al poder en 2023 simplemente no fue a votar, desencantada o esperando mejores tiempos. La pregunta que flota ahora en el aire es si esta derrota en la provincia más importante del país será un llamado de atención que obligue a un gobierno poco dado a la autocrítica a replantear su estrategia con miras a la verdadera prueba de fuego que se avecina en octubre.
