La Baza Arancelaria: Cómo el T-MEC Convierte a México en el Favorito de EU
En el complejo tablero del comercio global, México acaba de revelar una jugada maestra. Mientras las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China escalan, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha desglosado en el Paquete Económico 2026 una ventaja competitiva que podría redefinir las reglas del juego: México disfruta de un arancel efectivo para entrar al mercado estadounidense diez veces menor que el de su principal competidor asiático.
Los números, fríos y contundentes, pintan un panorama revelador. En julio de 2025, la tasa arancelaria efectiva para las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos fue de apenas 4.7 por ciento. Esta cifra, una de las más bajas entre todos los socios comerciales de la potencia del norte, palidece al compararse con el 40.4 por ciento que debe pagar China, y también se sitúa muy por debajo del promedio mundial (9.7%) y de la Unión Europea (9.1%). Este privilegio no es obra de la casualidad; es el fruto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que permite que un abrumador 81 por ciento de las exportaciones mexicanas ingresen a territorio estadounidense completamente libres de aranceles.
Hacienda presentó estos datos como el sustento de una audaz iniciativa: aumentar las cuotas a más de 1,400 fracciones arancelarias de mercancías importadas desde países con los que México no tiene un acuerdo comercial. Aunque la medida no nombraba explícitamente a ningún destino, la respuesta no se hizo esperar. China, sintiéndose aludida como el “blanco principal”, replicó a través de su portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, oponiéndose “firmemente a cualquier coerción” para imponer restricciones.
El gobierno mexicano, lejos de retroceder, ve en esta brecha arancelaria una oportunidad de oro. El diferencial, que se ha ampliado de 6.6 a 35.6 puntos porcentuales frente a China entre 2018 y 2024, ya ha rendido frutos. En ese periodo, México captó aproximadamente 24 por ciento de la participación de mercado que China tenía en EU. La meta ahora, según los Criterios Generales de Política Económica, es clara: consolidar el mercado regional de América del Norte y aprovechar al máximo esta ventaja relativa para “expandir exportaciones, producción y empleo en el sector manufacturero”.
Con un superávit comercial con Estados Unidos que alcanzó los $162,443 millones de dólares entre enero y julio (un aumento del 15.33% anual), y con el 91% de sus exportaciones siendo manufacturas, México se posiciona no como un jugador más, sino como el socio estratégico por excelencia. La próxima revisión del T-MEC en 2026 se vislumbra como el escenario clave para consolidar este nuevo orden comercial. Mientras, la Presidenta Claudia Sheinbaum ya anunció pláticas con varios países, incluida China, para abordar el tema, en un movimiento que equilibra la firmeza con la diplomacia en esta nueva guerra comercial donde México, por once, lleva la delantera.
