Mujeres militares forjan con hilos de oro la Banda Presidencial de Sheinbaum.

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El Toque Femenino de la Patria: Artesanas de Sedena Dan Vida al Símbolo Presidencial

En un taller donde el silencio sólo es roto por el susurro de las agujas y el brillo de los hilos metálicos, un grupo de mujeres militares escribe, con puntada firme y dedicación, una nueva página en la historia de los símbolos patrios. Son las artesanas de las Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), ubicadas en Iztapalapa, quienes han tenido el honor y la enorme responsabilidad de confeccionar la Banda Presidencial que portará Claudia Sheinbaum Pardo en su primer Grito de Independencia como jefa del Ejecutivo.

El proceso, un ritual que mezcla la precisión militar con la delicadeza de la alta costura, demandó diez días de trabajo especializado. Todo inicia con la meticulosa toma de medidas y el corte de tres lienzos de raso americano en los colores sagrados de la nación: verde, blanco y rojo. Unidos con hilo de poliéster y planchados de manera continua, estos lienzos se convierten en la base resistente sobre la cual descansará el emblema de la presidencia.

La verdadera magia, sin embargo, ocurre en la siguiente etapa: la colocación y el bordado del Escudo Nacional. Esta tarea, exclusivamente manual, requiere de unas 32 horas de trabajo ininterrumpido. Con manos expertas, las mujeres militares emplean tres tipos de hilos canutillo dorados y plateados para realzar cada detalle del símbolo patrio, desde el águila devorando la serpiente hasta la rama de encino y laurel. Es un acto de amor a la patria, puntada a puntada.

Pero este año, la banda lleva un sello personal único: en su parte trasera, bordado con la misma fineza, se lee el nombre de Claudia Sheinbaum Pardo. Un detalle que transforma al símbolo institucional en una prenda íntimamente ligada a la primera mujer presidenta de México. “Portar la banda presidencial es un verdadero honor y privilegio”, expresó la mandataria al recibir la prenda en sus oficinas, no sin antes ser testigo –a través de un video conmemorativo– del dedicado proceso que le dio vida.

Una vez concluida la confección, la banda se prueba en un maniquí con las medidas exactas de la presidenta para verificar la caída perfecta de la tela. Luego, se le coloca un fleco canelón tricolor, el toque final que simboliza la bandera nacional. La preciada carga es guardada en una caja de madera con cristal y trasladada, bajo el resguardo de las Fuerzas Armadas, a Palacio Nacional, donde aguardará hasta el momento culmine: las 23:00 horas del 15 de septiembre, cuando el Zócalo capitalino vibre al grito de ¡Viva México!

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