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Claudia Sheinbaum Hace Historia: Primera Mujer en Dar el Grito de Independencia.

Un Grito que Rompió 204 Años de Tradición: Sheinbaum Escribe su Nombre en la Historia

La noche del 15 de septiembre de 2025 quedará grabada a fuego en la memoria de México. Bajo la iluminación del Zócalo capitalino, ante una marea de miles de mexicanos vestidos de gala, con sombreros y banderas tricolores, Claudia Sheinbaum Pardo se asomó al balcón central del Palacio Nacional. No era un presidente más; era la primera mujer en la historia del país en encabezar la ceremonia del Grito de Dolores, un honor reservado exclusivamente para hombres durante 204 años. La campana de Dolores, testigo mudo de siglos de historia, estaba a punto de ser tocada por sus manos.

El momento estuvo cargado de un simbolismo deliberado. Incluso antes de que Sheinbaum apareciera, una escolta compuesta exclusivamente por mujeres le entregó la bandera nacional, un guiño potente a la narrativa de equidad que marcó su presidencia. Acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba Unger, la presidenta se dirigió a la multitud. Pero su arenga no fue una repetición tradicional; fue una reescritura consciente de la historia. Entre los “¡Viva!” dedicados a los próceres clásicos como Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, resonaron con fuerza los nombres de las heroínas largamente silenciadas: “¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Leona Vicario! ¡Viva Gertrudis Bocanegra! ¡Viva Manuela Molina, La Capitana!”. El culmen fue un emotivo reconocimiento: “¡Vivan las heroínas anónimas! ¡Vivan las mujeres indígenas!”.

Con cada campanada y cada “¡Viva México!” coreado por la multitud, Sheinbaum no solo conmemoraba la independencia, sino que consolidaba la propia. La pirotecnia que estalló sobre la Catedral Metropolitana iluminó el cielo de una ciudad que celebraba un doble hito: la libertad de una nación y la ruptura de un techo de cristal monumental. Los asistentes, entrevistados entre la algarabía, destacaban con emoción el carácter histórico del momento: “Es la primera vez que una mujer lo hace”, repetían entre porras de apoyo. Antes del grito, el ambiente lo habían puesto artistas como Alejandra Ávalos y la Arrolladora Banda el Limón, pero el acto central perteneció por completo a una presidenta que, al ondear la bandera, cerró un ciclo que comenzó en Huichapan en 1812 y que hoy, por fin, incluyó a las mujeres en el relato oficial de la patria.

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