El Reloj de la Guerra: Trump Fija Ultimátum Histórico a Hamas
Desde la plataforma Truth Social, el expresidente Donald Trump lanzó un mensaje que resonó como un trueno en el ya convulsionado escenario de Medio Oriente. Con la contundencia que lo caracteriza, el líder republicano de 79 años estableció un plazo fatal: el domingo por la tarde, hora de Washington D.C., para que Hamas acepte un plan de paz que, según afirma, ha sido firmado por “las grandes, poderosas y ricas naciones de Medio Oriente” junto con Estados Unidos e Israel.
Las palabras de Trump no dejaron espacio a la ambigüedad. “Hamas ha sido una amenaza despiadada y violenta durante muchos años”, escribió, recordando con crudeza la masacre del 7 de octubre en Israel donde, según su relato, fueron asesinados “bebés, mujeres, niños, ancianos”. El tono fue de advertencia escalofriante: más de 25,000 “soldados” de Hamas han muerto ya, y la mayoría de los demás están “atrapados militarmente”, esperando solo la orden final para que “sus vidas sean rápidamente extinguidas”.
Pero el mensaje contenía también una oferta de salvación. Trump ofreció a los combatientes de Hamas el “perdón de sus vidas” si aceptan el acuerdo, describiéndolo como “un gran acuerdo para TODOS” que traería paz a Medio Oriente “después de 3,000 años”. Sin embargo, la generosidad tenía condiciones muy específicas: la liberación inmediata de todos los rehenes, incluyendo los cuerpos de los fallecidos, y el cese total de la violencia.
En un gesto dirigido a la población civil, Trump instó a “todos los palestinos inocentes abandonar inmediatamente esta zona de potencial muerte futura hacia zonas más seguras de Gaza”, prometiendo que “todos serán bien atendidos por quienes esperan ayudar”. Esta advertencia sugiere la posibilidad de una ofensiva de proporciones catastróficas si el ultimátum no es acatado.
La amenaza final resonó con ecos apocalípticos: “Si no se alcanza este acuerdo de ÚLTIMA OPORTUNIDAD, se desatará un infierno como nunca antes se ha visto contra Hamas”. Trump cerró su mensaje con una frase que dejaba claro que, de una forma u otra, la paz llegará a Medio Oriente, incluso si debe ser impuesta mediante la fuerza más devastadora.
