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Milei se convierte en rockstar para movilizar a su base antes de las elecciones

En plena tormenta política, Javier Milei transforma un acto de presentación de libro en un espectáculo de masas para reafirmar su liderazgo libertario

Buenos Aires vibró al ritmo del “libertarismo en acción”. A solo 20 días de las elecciones legislativas —el primer examen electoral de su gobierno—, el presidente argentino Javier Milei se subió al escenario del Movistar Arena no como jefe de Estado, sino como estrella de rock. Frente a unas 15,000 personas, la mayoría jóvenes varones vestidos con camisetas amarillas y banderas libertarias, Milei cantó, bailó y arengó a la multitud al compás de la “banda presidencial”, un grupo musical integrado por funcionarios como el diputado Bertie Benegas Lynch.

La velada, titulada en torno a la presentación de su nuevo libro “La construcción del milagro”, sirvió como escaparate de los logros de sus casi dos años de gestión: estabilidad monetaria, cero emisión y la promesa de que “la inflación será un problema del pasado para mitad del año que viene”. Mientras pantallas gigantes proyectaban imágenes de su encuentro con Donald Trump y mensajes de solidaridad con Israel y la familia de Charlie Kirk, el clima era de triunfalismo absoluto.

Pero fuera del estadio, la realidad es más compleja. El gobierno atraviesa una de sus peores crisis: su principal candidato renunció tras vincularse con un prófugo acusado de narcotráfico en EE.UU., mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, sostenía una reunión crítica con Kristalina Georgieva, directora del FMI, en medio de presiones sobre el tipo de cambio. Aun así, dentro del Movistar Arena, nada de eso parecía existir.

“El espectáculo fue emocionante y divertido. Sobre todo porque el presidente estaba contento. El Gobierno está con mucha fuerza y muy unido”, declaró el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona. En la misma línea, Diego Santilli, cabeza de lista en la provincia de Buenos Aires —distrito que concentra el 35% del electorado—, aseguró: “La transformación que está haciendo el presidente en 16 meses no lo hizo nadie en los últimos 50 años”.

Milei, lejos de los tonos técnicos, apeló al lenguaje visceral que lo catapultó al poder: “No se gana tirando piedras desde la tribuna, se gana metiendo los pies en el barro”. Un llamado directo a la movilización militante en un momento en que su coalición necesita cada voto.

Los asistentes respondieron con fervor. “Estamos todos acá porque hay que bancar más que nunca al presidente”, dijo Federico, de 22 años. Su hermano Yamil, de 19, añadió: “Los jóvenes seguimos con Milei porque queremos un país sin los negocios de los políticos de siempre”.

En medio del show, las promesas económicas y el discurso antiestablishment, Milei logró lo que buscaba: reconectar con su base, reavivar el entusiasmo y presentar una imagen de unidad y fuerza, justo cuando su gobierno más lo necesita. La pregunta ahora es si el “milagro” que promete en su libro podrá sostenerse más allá del escenario.

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