En medio de cifras récord de recaudación sin nuevos impuestos, la presidenta elogia al 99.99% de contribuyentes… y deja entrever quién está en el 0.01%
Ciudad de México — Con una sonrisa de satisfacción y un llamado a la unidad fiscal, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró este miércoles un logro económico que su gobierno ha convertido en bandera: el aumento histórico en la recaudación de impuestos sin haber subido una sola tasa. Durante su conferencia mañanera, destacó que el esfuerzo colectivo de millones de mexicanos está permitiendo financiar programas sociales, infraestructura y servicios públicos con mayor equidad.
“Un aplauso más grande para todas las mexicanas y mexicanos”, exclamó Sheinbaum, visiblemente emocionada. “Esto muestra no solo una confianza en que los recursos se utilizan de manera transparente y honesta, sino el cumplimiento del pago de impuestos y derechos del 99.99%”.
La cifra —simbólica, pero contundente— busca reforzar un mensaje central de su administración: la justicia fiscal no se logra con más impuestos, sino con mayor cumplimiento. Y en ese cumplimiento, insistió, la mayoría de los empresarios también participan. “La gran mayoría de los empresarios están pagando los impuestos que les corresponden”, afirmó.
Pero fue en la siguiente frase donde el discurso tomó un giro revelador: “Hay algunos que no…”. Aunque no pronunció nombre, el silencio fue elocuente. En el contexto reciente —y tras la reciente revelación de una multa de 21 millones de dólares impuesta a Ricardo Salinas Pliego por una corte de Nueva York por desacato en un litigio con AT&T—, nadie dudó a quién se refería la mandataria.
No fue un ataque directo, sino un “tallón” sutil, en el lenguaje coloquial mexicano: una corrección pública disfrazada de observación general. Pero el mensaje fue claro: ni el poder económico pone por encima del deber fiscal.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha intensificado en los últimos meses su combate a la evasión, especialmente contra las llamadas “factureras” y estructuras empresariales opacas. Las reformas al Código Fiscal que se discuten en el Congreso buscan incluso imponer prisión preventiva oficiosa a quienes vendan facturas falsas. En ese marco, el señalamiento a “algunos” empresarios no parece casual.
Sheinbaum aprovechó el momento para reforzar su narrativa de gobierno cercano al pueblo: mientras millones de trabajadores, comerciantes y pequeños empresarios cumplen con su obligación, hay quienes —con mayor capacidad económica— intentan eludirla. “Esto es para garantizar los derechos de las mayorías”, subrayó, vinculando el pago de impuestos con justicia social.
El aplauso que pidió resonó en el Salón Tesorería. Pero más allá del Palacio Nacional, el mensaje viajó directo a los despachos de las élites económicas: el nuevo gobierno no tolerará privilegios fiscales. Y aunque no se diga el nombre, todos saben de quién se habla.
