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“Sheinbaum rechaza acusaciones: ‘No promuevo voto, salvan vidas en emergencia’”

Entre lodo, redes y acusaciones: Sheinbaum defiende la entrega de ayuda sin intereses políticos

El 20 de octubre, en medio de una emergencia que aún deja comunidades incomunicadas y familias desplazadas, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó una nueva tormenta: no de lluvia, sino de desinformación. Desde la Mañanera del Pueblo, desmintió con firmeza las acusaciones del diputado Rubén Moreira, quien en redes sociales difundió un fragmento de video donde, según él, la mandataria “promueve el voto” durante la entrega de apoyos en Tianguistengo y Huehuetla, Hidalgo.

“Sacan de contexto el pedacito y dicen que estamos promoviendo el voto con la ayuda. Es muy mezquino, muy ruin”, respondió Sheinbaum, visiblemente indignada por lo que calificó como una tergiversación deliberada. Para ella, no hay espacio para la politiquería cuando miles de personas lo han perdido todo. “La obligación de los gobernantes es servir con amor al pueblo. El que no tiene amor al pueblo, no apoya”, sentenció.

La presidenta no solo defendió su labor humanitaria, sino que exaltó el trabajo silencioso de las Fuerzas Armadas, cuyos elementos —dijo— han sido “ejemplo de generosidad y compromiso” en Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz. Mientras helicópteros reparten despensas y maquinaria pesada despeja caminos, Sheinbaum insiste: la política debe ceder paso a la solidaridad.

Y en ese mismo espíritu, volvió a criticar al Partido Acción Nacional (PAN) por su reciente relanzamiento nacional, celebrado en plena crisis. “¿Podrían haber esperado 15 días?”, cuestionó nuevamente. “Hay decenas de miles de familias damnificadas con problemas, y en medio de eso hacen un evento político. Eso habla de su visión… y de su falta de sensibilidad y amor al pueblo”.

La mandataria subrayó que estas emergencias, aunque dolorosas, dejan lecciones valiosas: permitirán mejorar protocolos de prevención y respuesta. Pero también revelan el carácter de quienes gobiernan —y de quienes solo buscan réditos. “Servir no es una estrategia electoral. Es un compromiso moral”, pareció decir con cada palabra.

En un país donde la desconfianza hacia la clase política es alta, Sheinbaum apuesta por una narrativa clara: la ayuda no tiene color partidista, tiene rostro humano. Y mientras sus críticos editan videos, ella sigue caminando el lodo —no para ganar votos, sino para devolver esperanza.

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