El expresidente Vicente Fox impulsa a Ricardo Salinas Pliego como candidato presidencial, reavivando tensiones políticas y económicas en México.
En una publicación que rápidamente se volvió viral, el expresidente Vicente Fox Quesada lanzó un contundente respaldo al magnate Ricardo Salinas Pliego, proponiéndolo como “un buen gallo” y “candidato ciudadano” para la elección presidencial de 2030. La declaración, hecha en su cuenta de X (antes Twitter), incluyó un video del discurso que Salinas pronunció durante su fiesta de cumpleaños número 70, donde el empresario —conocido por su postura ultralibertaria— citó al presidente argentino Javier Milei: “¿Por qué no? Sacar a los zurdos de mierda y mandarlos a chingar a su madre”.
La frase, lejos de pasar desapercibida, reavivó el debate sobre el rol de las élites económicas en la política mexicana. Salinas Pliego, dueño del Grupo Salinas —con intereses en medios, telecomunicaciones y banca—, enfrenta actualmente litigios con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por adeudos fiscales que superan los 74 mil millones de pesos, según información pública. Aun así, no ha ocultado su ambición presidencial.
El respaldo de Fox, presidente de México entre 2000 y 2006, no tomó por sorpresa a analistas. Ambos han compartido ideales neoliberales, defensa del libre mercado y una postura crítica hacia el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, en redes sociales, la alianza fue recibida con escepticismo y burlas. Usuarios acusaron a ambos de representar “el bloque más rancio del poder económico”, recordando las políticas privatizadoras y la cercanía con corporaciones que marcaron el sexenio foxista.
Para muchos, este acercamiento simboliza la rearticulación de las viejas élites que, tras dos décadas de alternancia, buscan retomar el control del país con un discurso antiizquierdista y proempresarial. Mientras tanto, Salinas Pliego sigue construyendo su narrativa política en medios como TV Azteca —propiedad de su conglomerado— y redes sociales, posicionándose como una figura disruptiva, aunque profundamente controversial.
En un contexto donde la polarización política se intensifica y las elecciones de 2030 aún parecen lejanas, la alianza Fox-Salinas podría marcar el inicio de una nueva contienda ideológica en México: una que enfrenta el proyecto de la Cuarta Transformación con una propuesta ultraliberal respaldada por el poder económico concentrado.
