“Operación River Wall: EU despliega fuerzas en el Río Bravo para cerrar la frontera”

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El Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos lanza una operación sin precedentes en el Río Grande: “Ya no es una puerta de entrada para criminales”, afirman.

En medio de una retórica cada vez más dura sobre la frontera sur, el Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) anunció el lanzamiento de la Operación River Wall, una iniciativa militarizada destinada a sellar los 427 kilómetros del Río Grande que marcan la división entre México y Estados Unidos. En un mensaje difundido en redes sociales, el DHS agradeció al presidente estadounidense Donald Trump y a la secretaria de Seguridad, Kristi Noem, por impulsar lo que calificaron como un “giro decisivo” en la política fronteriza.

“El Río Grande ya no es una puerta de entrada a Estados Unidos para criminales peligrosos”, declaró la institución, al tiempo que anunciaba el despliegue inmediato de Fuerzas de la Guardia Costera en embarcaciones tácticas a lo largo del cauce. La operación tiene como objetivo frenar tres amenazas interconectadas: la migración irregular, el tráfico de drogas y lo que denominaron “narcoterroristas” —una categoría polémica que ha sido usada en el pasado para justificar acciones de seguridad más agresivas.

La Guardia Costera, tradicionalmente asociada con operaciones marítimas en alta mar, ahora asume un rol inédito en aguas fluviales. “Hemos desplegado la operación River Wall y seguimos desplegando fuerzas adicionales para controlar aproximadamente 427 kilómetros de frontera estadounidense a lo largo del Río Grande”, informó este lunes en un comunicado. La institución subrayó que sus tripulaciones están “excepcionalmente preparadas” para enfrentar “las amenazas cambiantes en nuestra frontera sur”.

El lenguaje empleado es contundente, casi bélico: “Somos dueños de los ríos”, afirmaron, en una declaración que busca proyectar dominio absoluto sobre un territorio históricamente disputado y dinámico. El Río Grande, explican, es un “entorno complejo, propenso a actividades ilegales y amenazas a nuestra seguridad nacional”, lo que justifica, según su visión, la militarización del curso fluvial.

Aunque la operación se presenta como una medida de seguridad nacional, expertos advierten que podría intensificar la criminalización de migrantes y generar tensiones diplomáticas con México. Además, el agradecimiento público a figuras políticas como Trump y Noem sugiere que la iniciativa responde tanto a una estrategia de seguridad como a una apuesta política en un contexto electoral estadounidense cada vez más polarizado.

Mientras tanto, en las orillas del río, miles de personas —muchas huyendo de la violencia, la pobreza o el cambio climático— siguen intentando cruzar. Pero ahora, en lugar de solo agentes de la Patrulla Fronteriza, se encontrarán con embarcaciones tácticas, drones y una narrativa que los pinta como “amenazas nacionales”. La Operación River Wall no solo busca cerrar una frontera física: busca redefinir quién es bienvenido… y quién es considerado enemigo.

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