Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum elogia la primera aplicación de la reforma a la Ley de Amparo en un caso clave contra un magnate, reafirmando el principio juarista como eje del nuevo Estado de Derecho.
La mañana del martes en Palacio Nacional tuvo un tono de justicia histórica. La presidenta Claudia Sheinbaum no ocultó su satisfacción al referirse a la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que aplicó por primera vez la reforma a la Ley de Amparo en un caso relacionado con la deuda fiscal del empresario Ricardo Salinas Pliego. “Todo el objetivo de la Reforma al Poder Judicial es el principio de Juárez: ‘nada ni nadie por encima de la ley’”, afirmó con firmeza durante su conferencia mañanera.
La mandataria celebró que el máximo tribunal haya frenado las tácticas dilatorias —como las recusaciones en cadena— utilizadas por grandes litigantes para evitar que los juicios lleguen a su fondo. En este caso, el SAT reclama a Grupo Elektra, empresa del magnate dueño de TV Azteca, una deuda fiscal de 67 millones de pesos desde 2012. Durante años, el caso se mantuvo en pausa gracias a estrategias procesales que, según la nueva normativa, ya no serán válidas.
“Nosotros somos juaristas, y México es juarista”, declaró Sheinbaum, evocando al Benemérito de las Américas como símbolo de un Estado donde la ley se aplica por igual, sin distinción de poder económico o influencia mediática. Pero su mensaje fue más allá: lanzó una crítica directa a lo que llamó un uso instrumental del concepto de “Estado de Derecho” por parte de la derecha.
“Se ha utilizado mucho en México —y a veces la usa quien no paga impuestos, o que no paga los impuestos que le corresponderían— para que la ley esté a favor de algunos que tenían privilegios”, señaló, sin mencionar directamente a Salinas Pliego, pero dejando claro a quién se refería.
La reforma al Poder Judicial, impulsada por su gobierno, busca precisamente eso: romper con un sistema judicial que, durante décadas, funcionó como refugio legal para quienes podían pagar los mejores despachos. Ahora, con la nueva Ley de Amparo, los tecnicismos ya no detendrán la justicia. El fallo contra Elektra no es solo un precedente jurídico; es una declaración política.
Sheinbaum subrayó que el verdadero Estado de Derecho no es aquel que protege intereses privados, sino el que garantiza igualdad ante la ley para todos los ciudadanos, desde el trabajador hasta el multimillonario. Y en ese marco, la SCJN dio su primer paso firme.
Mientras los reflectores apuntan a los tribunales, el mensaje desde el Ejecutivo es inequívoco: el privilegio terminó. Y si alguien dudaba, el caso Salinas Pliego lo confirma.
