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“Sheinbaum en Veracruz: ‘No están solas’, dice a damnificados de las lluvias”

Con botas de trabajo y apoyos en mano, la presidenta Claudia Sheinbaum recorre Álamo y Poza Rica para entregar ayuda directa a familias afectadas por las lluvias históricas del 9 y 10 de octubre.

El lodo aún no seca en las calles de Álamo, Veracruz, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llega al centro de acopio con una promesa clara: “No están solas”. En una jornada intensa que también la llevó a Poza Rica y a la comunidad de La Ceiba, Puebla, la mandataria supervisó en persona la entrega de apoyos, escuchó testimonios de dolor y reafirmó el compromiso del Gobierno de México con los damnificados de las lluvias extraordinarias que azotaron la región a inicios de octubre.

Acompañada por la gobernadora Rocío Nahle García, la secretaria de Bienestar Ariadna Montiel Reyes y el coordinador de Programas para el Bienestar Carlos Torres Rosas, Sheinbaum visitó módulos donde se entregan 20 mil pesos en efectivo, dos vales de despensa y uno de enseres domésticos a cada familia afectada. “Este es solo el primer apoyo”, explicó en el Módulo del Bienestar de Poza Rica. “Habrá un segundo, destinado a la reconstrucción de viviendas, cuyo monto dependerá del daño registrado en el Censo de Bienestar”.

La presidenta no se limitó a los discursos. Caminó entre vecinos, abrazó a madres que perdieron techos y escuchó a ancianos que vieron arrasados sus patios. “El Gobierno de México permanecerá aquí hasta que todas las familias sean atendidas”, aseguró, mientras detrás de ella, camiones del Bienestar descargaban colchones, cobijas y kits de limpieza.

Paralelamente, Petróleos Mexicanos (Pemex) lanzó un operativo de solidaridad sin precedentes. Del 10 al 24 de octubre, sus trabajadores donaron víveres, agua y artículos de higiene en cuatro centros de acopio regionales. Hasta el 23 de octubre, se habían recolectado 134.5 toneladas de ayuda, con las que se armaron 6,112 despensas y se distribuyeron 2,050 botellas de agua en colonias de Álamo y Poza Rica. Además, se instalaron 371 tinacos —de 450 y 750 litros— en los municipios de Tuxpan y Álamo Temapache, garantizando el acceso al agua potable en zonas donde la infraestructura colapsó.

La respuesta gubernamental combina presencia presidencial, apoyo económico directo y logística estatal y paraestatal. Sheinbaum evitó culpar o justificar; en su lugar, eligió la cercanía. “Escuchamos y atendemos”, repitió en redes sociales, convirtiendo su visita en un acto simbólico de empatía en un momento de crisis.

Mientras los equipos de limpieza siguen trabajando y las familias intentan rehacer sus vidas, el mensaje presidencial es inequívoco: en esta emergencia, el Estado no mira desde lejos. Está ahí, en el barro, con los suyos.

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