“Sheinbaum desmonta a Zedillo: ‘Ustedes sí destruyeron la democracia’”

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 27 de octubre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; Arturo Medina, subsecretario de Derechos Humanos de la secretaría de Gobernación; Grisel Galeano García, Procuradora Fiscal de la Federación; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Diana Aurora Correa, subdirectora de Diseño Digital y Medios Sociales en la Unidad de Memoria Histórica. Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

En una contundente defensa de la Cuarta Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum confronta las acusaciones de Ernesto Zedillo y le recuerda al exmandatario su papel en los años del PRI autoritario, el fraude electoral y el neoliberalismo.

Palacio Nacional fue testigo de una de las réplicas más contundentes de la administración Sheinbaum. Durante su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió con firmeza a las declaraciones del expresidente Ernesto Zedillo, quien en una reciente entrevista acusó a la mandataria de ser “cómplice de Andrés Manuel López Obrador en la destrucción de la democracia”.

Lejos de callar, Sheinbaum no solo rechazó la acusación, sino que lanzó un recordatorio histórico que resonó como un eco del pasado reciente de México. “Nosotros que vivimos las épocas del PRI autoritario, de los fraudes electorales…”, comenzó, antes de desglosar una lista de episodios que, según ella, sí representaron una verdadera amenaza a la democracia mexicana.

Citó la devaluación del peso en 1994, el rescate bancario del FOBAPROA —que convirtió deudas privadas en deuda pública—, y la figura de Miguel de la Madrid como el iniciador del neoliberalismo en México. Pero fue en 1988 donde su discurso se volvió más incisivo: “Las elecciones fueron tan fraudulentas que quemaron las boletas para que no quedara rastro”, recordó, en alusión al triunfo de Carlos Salinas de Gortari sobre el Frente Democrático Nacional.

“¿Quién elige al Poder Judicial, al Legislativo y al Ejecutivo? El pueblo”, afirmó Sheinbaum, citando a Abraham Lincoln: “La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Con ello, subrayó que la actual administración no solo respeta los procesos electorales —como lo demuestra su propia elección—, sino que busca corregir los desequilibrios generados durante décadas de gobiernos neoliberales.

Zedillo, presidente entre 1994 y 2000, ha sido una de las voces más críticas desde el extranjero contra la Cuarta Transformación. Pero Sheinbaum no le permitió ocultarse tras el discurso abstracto de la “democracia liberal”. Le devolvió el espejo: “Ustedes gobernaron en un sistema donde no había división real de poderes, donde el PRI controlaba todo, desde el Congreso hasta los medios”.

Y cerró con una reflexión profunda sobre la libertad: “La libertad implica responsabilidad. La libertad no puede ser que no se paguen impuestos. La libertad tiene que ver con un Estado de derecho y con cumplir con las leyes”. Un mensaje que, más allá de Zedillo, pareció dirigido a toda la élite que hoy critica desde la comodidad del exilio o los foros internacionales.

En un momento en que la polarización política amenaza con distorsionar el debate, la presidenta eligió no el ataque personal, sino la memoria histórica como arma. Y en esa batalla, recordó, los hechos pesan más que las acusaciones.

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