México fracasa en rescate tras bombardeos de EE.UU. y exige respeto a su soberanía

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 29 de octubre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres; Julio Berdegué Sacristán, Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural; María del Rocío García Pérez, titular del sistema nacional para el desarrollo integral de la familia; Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Miguel Ángel Elorza Vásquez, coordinador de Infodemia. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

Sin rastro del sobreviviente: México denuncia bombardeos de EE.UU. como violación a la soberanía

A más de 800 kilómetros al suroeste de Acapulco, en aguas internacionales del Pacífico, un silencio inquietante reemplazó al estruendo de las explosiones. La Armada de México movilizó un buque patrulla oceánica y un avión marítimo en una operación de búsqueda y rescate desesperada. Su objetivo: localizar al único sobreviviente reportado tras los “tres ataques letales” que Estados Unidos lanzó contra cuatro embarcaciones el lunes, supuestamente vinculadas al narcotráfico. Pero este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum dio una respuesta contundente y desoladora: “No logró rescatarlo”.

La mandataria no solo confirmó el fracaso del operativo, sino que reiteró su firme rechazo a la estrategia unilateral de Washington. “No estamos de acuerdo con estas intervenciones”, afirmó durante su conferencia mañanera, subrayando que México cuenta con un protocolo bilateral que ha dado “muchos resultados” y que debe respetarse. Según Sheinbaum, cuando EE.UU. detecta una embarcación sospechosa en aguas internacionales, debe coordinarse con las autoridades mexicanas para que la Secretaría de Marina o las propias fuerzas estadounidenses intervengan sin recurrir a bombardeos letales.

El contexto es delicado. El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, anunció días atrás que los ataques dejaron 14 “narcoterroristas” muertos y un sobreviviente. Sin embargo, no presentó pruebas forenses ni identificó a las víctimas. Peor aún: se desconoce la nacionalidad del náufrago, y México ha solicitado a Washington información urgente al respecto. “Más allá de que sea presunto delincuente o no, si es mexicano, debe protegerse su vida”, insistió Sheinbaum.

La tensión diplomática escaló tras una reunión celebrada la víspera entre el canciller Juan Ramón de la Fuente, el secretario de Marina Raymundo Morales Ángeles y el embajador estadounidense Ronald Johnson. En ella, México expresó su preocupación por las operaciones unilaterales en zonas cercanas a su zona económica exclusiva, que incluye el Pacífico, el Golfo de California y el Golfo de México. La presidenta adelantó que se pidió a EE.UU. mejorar el protocolo existente, pero mantenerlo activo: “No queremos violaciones a nuestra soberanía”.

Este episodio se enmarca en una ofensiva militar más amplia. Desde agosto, EE.UU. ha desplegado fuerzas en el Caribe y el Pacífico, argumentando una lucha contra el narcotráfico, aunque sin presentar evidencia sólida. Sus bombardeos contra pequeñas embarcaciones —apodadas “narcolanchas”— han sido duramente criticados no solo por México, sino también por Colombia, Venezuela, Brasil y expertos de las Naciones Unidas, quienes los califican como “ejecuciones sumarias” que violan el derecho internacional humanitario.

Mientras el cuerpo del náufrago sigue desaparecido en el océano, México envía un mensaje claro: la cooperación en seguridad no puede justificar la impunidad ni la pérdida de vidas sin debido proceso. En un mundo donde las aguas internacionales se han convertido en zonas de guerra encubierta, la Cuarta Transformación insiste: la soberanía no se negocia, ni siquiera en nombre de la seguridad.

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