Operativo letal en alta mar: EE.UU. mata a más de 50 en nombre de la guerra antidrogas

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Sangre en aguas internacionales: la polémica ofensiva antidrogas de EE.UU. que tensiona a México y Venezuela

En medio del océano Pacífico, lejos de testigos y cámaras, una nueva forma de guerra se está librando en silencio. Bombarderos estadounidenses han convertido embarcaciones pequeñas —apodadas “narcolanchas”— en blancos letales, dejando más de 50 muertos en los últimos meses, según reportes periodísticos. El último capítulo de esta ofensiva tuvo lugar hace pocos días: 14 presuntos “narcoterroristas” abatidos y un único sobreviviente rescatado por la Armada de México tras una solicitud de la Guardia Costera de EE.UU.

El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, fue citado de inmediato a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Allí, frente al canciller Juan Ramón de la Fuente y al Secretario de Marina, Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles —por órdenes directas de la presidenta Claudia Sheinbaum—, tuvo que explicar los pormenores del operativo. Según el comunicado oficial, el encuentro se desarrolló “en un ambiente de cordialidad”, con un mensaje claro: “la principal prioridad es la salvaguarda de la vida humana en el mar y el respeto pleno a la soberanía nacional”.

Pero detrás de ese lenguaje diplomático, crece la inquietud. Organizaciones de derechos humanos denuncian que estos ataques constituyen ejecuciones extrajudiciales. “No hay combate, no hay rendición posible. Simplemente bombardean embarcaciones pequeñas con artillería pesada”, advierten. En uno de los casos recientes, dos sobrevivientes —uno colombiano y otro ecuatoriano— fueron repatriados; uno fue liberado por falta de pruebas, lo que cuestiona aún más la legitimidad de los operativos.

Mientras México busca equilibrar cooperación y soberanía, Venezuela denuncia una “guerra multiforme” orquestada desde Washington. Su presidente, Nicolás Maduro, acusa a EE.UU. de buscar un “cambio de régimen” para apropiarse de sus recursos naturales. Este lunes, Caracas anunció la desarticulación de una supuesta operación de “bandera falsa” planeada por la CIA en aguas de Trinidad y Tobago, con el objetivo de justificar una intervención militar.

El despliegue militar estadounidense frente a las costas venezolanas, iniciado en agosto, ha sido calificado por Caracas como una “amenaza directa”. Y aunque Washington insiste en que su objetivo es el narcotráfico, muchos en la región ven una estrategia más amplia: una nueva “guerra eterna” disfrazada de seguridad marítima. Con más de 50 muertos, cuestionamientos legales y tensiones diplomáticas en ascenso, el Pacífico y el Caribe se han convertido en el nuevo frente de una confrontación que nadie declaró, pero que ya cobra vidas.

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