La presidenta Claudia Sheinbaum desafía la decisión unilateral del Departamento de Transporte de EE.UU. de cancelar vuelos desde el AIFA, denuncia posibles intereses políticos o empresariales y exige respeto a la soberanía mexicana.
La mañana del 29 de octubre de 2025, Palacio Nacional se convirtió en un escenario de firmeza diplomática. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó con contundencia la decisión del Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), emitida el día anterior, de cancelar todos los vuelos comerciales del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) con destino a territorio estadounidense.
“No estamos de acuerdo con la decisión del Departamento de Transporte”, afirmó durante su conferencia mañanera, calificando la medida como carente de fundamento técnico y sugiriendo que podría obedecer a “intereses políticos o empresariales”.
Según Sheinbaum, el DOT basó su resolución en dos argumentos: primero, un decreto del expresidente Andrés Manuel López Obrador que trasladó las operaciones de carga dedicada del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al AIFA; y segundo, la redistribución de slots (horarios de vuelo) en el AICM.
Pero la mandataria fue clara: ambos temas “venían de antes y se han contestado con toda prontitud”, incluso con documentación enviada “hace meses” a las autoridades estadounidenses. Además, subrayó que la reubicación de la carga fue una decisión soberana de protección civil, motivada por la saturación extrema del AICM, que representaba un riesgo para la seguridad de pasajeros y operadores.
“Todas las empresas que se fueron al AIFA están felices —aseguró—. Tienen más espacio, hay más seguridad a la salida de los contenedores. No hay ni un solo reclamo de ninguna empresa”.
Ante lo que considera una acción unilateral e injustificada, Sheinbaum instruyó al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, a solicitar una reunión urgente con el secretario de Estado, Marco Rubio, y con el secretario de Transporte de EE.UU., para “revisar si tienen fundamento” estas medidas.
Y lanzó una advertencia contundente: “México no es piñata de nadie. A México se le respeta”. Recordó que, hasta ahora, su gobierno ha logrado un “respeto muy grande” de instituciones estadounidenses, incluida la Presidencia. “El presidente Trump y nosotros hemos logrado un buen entendimiento”, dijo, en un guiño a la cooperación bilateral más allá de diferencias técnicas.
Como refuerzo, pidió a Andrea Marván, presidenta de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), realizar un análisis antimonopolio del caso, para demostrar si la medida del DOT favorece a ciertas aerolíneas estadounidenses en detrimento de la competencia justa.
La cancelación de los vuelos no solo afecta la conectividad aérea, sino que pone en jaque la estrategia logística nacional y la soberanía sobre la infraestructura crítica. En un momento en que el AIFA busca consolidarse como eje del desarrollo del Valle de México, la decisión de Washington suena a retroceso… o a advertencia.
Pero Sheinbaum no se amedrenta. Al contrario: convierte la crisis en una oportunidad para reafirmar que México defiende sus decisiones con datos, derecho y dignidad. Y que, en la era de la Cuarta Transformación, ya no se aceptan imposiciones disfrazadas de regulaciones técnicas.
