
En medio de críticas mediáticas, la presidenta reafirma la Mañanera del Pueblo como herramienta de transparencia, debate y conexión directa con la ciudadanía.
El Palacio Nacional amaneció con el eco familiar de la voz de Claudia Sheinbaum este 30 de octubre de 2025. Frente a cámaras, micrófonos y una sala llena de periodistas, la presidenta no solo informó sobre las acciones del gobierno ante las recientes lluvias, sino que lanzó una contundente defensa de la Mañanera del Pueblo: ese ritual matutino que, desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, se ha convertido en piedra angular de la comunicación gubernamental en México.
“La Mañanera del Pueblo es un espacio fundamental de comunicación y de debate público”, afirmó Sheinbaum con firmeza, subrayando que sin este foro, la ciudadanía quedaría a merced de “comentaristas, comentarócratas y muchos medios” que, según ella, han distorsionado sistemáticamente la realidad del país. “Imagínense que no existiera la Mañanera. Que no diéramos aquí la información… ¿quién se enteraría?”, cuestionó retóricamente, aludiendo a la opacidad que, a su juicio, dominaba antes de la Cuarta Transformación.
La mandataria no solo la defendió como canal informativo, sino como espacio de confrontación ideológica. Denunció que ciertos medios y conductores no son periodistas imparciales, sino “voceros de la derecha” cuyo objetivo es fracturar el movimiento de transformación. “La única manera que tienen de crecer en aprobación política y recuperar sus privilegios y sus corruptelas es que nos dividamos”, aseguró, en una clara alusión a las narrativas que buscan tensionar su relación con López Obrador.
Pero Sheinbaum fue enfática: “No la va a haber [división] por convicción y por responsabilidad”. Y para respaldar su postura, citó datos concretos: durante el periodo de transición, se realizó una encuesta ciudadana sobre la continuidad de la Mañanera. El resultado fue contundente: el 80% de los participantes apoyó mantener el formato tal como fue implementado por su antecesor.
Además, destacó que López Obrador sigue gozando de una aprobación del 80% según una encuesta impulsada por el Ejecutivo federal, lo que refuerza, en su visión, la legitimidad del proyecto político que ambos encabezan.
Más allá de los números, la Mañanera se erige como símbolo de un modelo de comunicación que rechaza intermediarios, desafía a los poderes fácticos y coloca al pueblo como interlocutor directo. En una era de desinformación y polarización mediática, Sheinbaum no solo la defiende: la proclama como un derecho democrático.