España pide perdón: un hito histórico que Sheinbaum celebra

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 31 de octubre de 2025. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo” en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Lorena Ramírez Nahueachi, Atleta y ultra maratonista rarámuri; Mirna Beatriz De la Cruz Álvarez, atleta y líder del proyecto “México Imparable” y Bulmaro Juárez Pérez, divulgador de lenguas indígenas, presentador de la sección “Suave Patria”. Foto: Juan Carlos Buenrostro / Presidencia

Por primera vez, un alto funcionario español lamenta las injusticias coloniales —y Sheinbaum lo califica como un acto de grandeza histórica

En la mañana del viernes, desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum marcó un antes y un después en la relación simbólica entre México y España. Con una sonrisa de satisfacción apenas contenida, celebró lo que calificó como “un primer paso histórico”: por primera vez, una autoridad del gobierno español expresó lamento por las injusticias cometidas por la Corona durante la Conquista y la época colonial contra los pueblos originarios.

El momento se dio durante la inauguración en Madrid de la exposición “La mitad del mundo: La mujer en el México indígena”, una muestra itinerante que se exhibe simultáneamente en el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Instituto Cervantes. Allí, el ministro español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, pronunció un discurso en el que reconoció los agravios históricos infligidos a los pueblos indígenas.

Desde México, Sheinbaum no dudó en aplaudir el gesto. “Enhorabuena por este primer paso del canciller… es importante”, dijo durante su conferencia mañanera. “Habla de la importancia de lo que siempre hemos dicho: el perdón engrandece a los gobiernos y a los pueblos. No es humillante, al contrario. Reconocer los agravios, pedir perdón o lamentar es recuperar como parte de la historia”.

La mandataria subrayó que este reconocimiento no solo repara simbólicamente heridas de siglos, sino que también abre la puerta a una nueva narrativa diplomática basada en el respeto mutuo y la dignidad histórica. Incluso reveló que, motivada por esta convicción, decidió no invitar al Rey de España a su toma de protesta, una decisión personal que hoy ve reflejada en los primeros frutos de diálogo honesto.

“No lo hice por capricho, lo hago por convicción”, afirmó. “Y en efecto, tenía que ver con este agravio, que pienso yo que hoy empieza a saldarse con el inicio de este discurso”.

Pero la presidenta también aprovechó el espacio para denunciar una narrativa persistente en ciertos sectores mediáticos: la minimización de su liderazgo. Ante la insistencia del periodista César Huerta, director de Polemón, sobre si este logro diplomático era herencia de Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum fue contundente.

“Es parte de la narrativa, bastante misógina por cierto, de que las decisiones de nuestro gobierno vienen de otro lado… o de AMLO para ser claros. Y es obvio que no”, señaló con firmeza. Aclaró que, aunque López Obrador le sugirió no iniciar su gobierno con el tema del perdón colonial —por considerarlo complejo—, ella tomó la decisión soberana de mantener su postura ética.

Este episodio no solo marca un hito en la política exterior mexicana, sino que también refuerza el papel de Sheinbaum como una líder con agenda propia, comprometida con la justicia histórica y la visibilización de los pueblos originarios. En un mundo donde los símbolos pesan tanto como los tratados, su gobierno ha demostrado que la memoria colectiva es también política de Estado.

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