De la reacción al diseño: cómo México transformó su política migratoria en un modelo integral que frena flujos irregulares y protege derechos humanos.
Hace apenas un año, las caravanas migrantes y los cruces irregulares dominaban los titulares. Hoy, un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) coloca a México en un lugar inesperado: como ejemplo de gestión migratoria efectiva. El 3 de noviembre de 2025, en su International Migration Outlook 2025, el organismo destacó que México logró reducir la migración irregular en un 66%, gracias a una profunda transformación: de una política reactiva a una estrategia integral de movilidad humana.
La clave está en la Estrategia Integral de Movilidad Humana (EIMH), lanzada en febrero de 2024 por el gobierno mexicano en coordinación con la Comisión Intersecretarial de Atención Integral en Materia Migratoria (CIAIMM). Lejos de centrarse únicamente en controles fronterizos, la EIMH abraza un enfoque humanitario, regional y estructural. Combina mayor vigilancia en rutas críticas, acciones contundentes contra el tráfico de personas y la creación de centros de integración para migrantes, donde se les brinda atención médica, psicológica, legal y orientación laboral.
Pero el giro más audaz llegó con la nueva administración en octubre de 2024: la ratificación y expansión de la EIMH más allá de las fronteras. Programas sociales emblemáticos como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida se extendieron a Belice, Colombia, Cuba, El Salvador, Haití, Ecuador, Panamá y Honduras, con un objetivo claro: atacar las causas estructurales de la migración en los países de origen.
Al mismo tiempo, en el frente interno, el gobierno lanzó “México te abraza”, una iniciativa para proteger los derechos de las y los mexicanos repatriados y facilitar su reintegración social y laboral. Para quienes cruzan hacia el norte, se creó la app ConsulApp Contigo, que incluye un botón de pánico para alertar a familiares y consulados en caso de detención.
Los resultados no se hicieron esperar. En 2024, México acogió a 72,000 nuevos inmigrantes con residencia de largo plazo o permanente, un 3.7% más que en 2023. De ellos, el 46% son familiares reunificados, el 36% migrantes humanitarios (incluidos refugiados), y el 6% trabajadores extranjeros calificados. Los principales países de origen: Honduras, Estados Unidos y Guatemala, siendo este último el que registró el mayor incremento en flujos.
Pero la innovación no termina ahí. La OCDE también reconoció la plataforma “México te emplea”, diseñada para integrar a migrantes y refugiados al mercado laboral formal. A través de alianzas con más de 380 empresas nacionales, la plataforma ha generado más de 6,000 empleos para migrantes hasta septiembre de 2024, ofreciendo no solo ofertas laborales, sino también capacitación, formación profesional y asesoría sobre derechos laborales.
Este enfoque integral —que combina contención, cooperación, desarrollo y dignidad— ha permitido a México no solo contener flujos irregulares, sino posicionarse como actor regional clave en la gestión humana de la migración. Lejos de los muros y las redadas, el país optó por una ruta de solidaridad con raíces: porque, como dice la estrategia, la movilidad humana no es un problema, es una realidad que exige respuestas inteligentes y compasivas.
