Sin subir impuestos, el gobierno de Sheinbaum logra un récord fiscal: el SAT recauda 73.5 millones de pesos en el sector energético, superando en 454.9% su meta anual.
Ciudad de México, 6 de noviembre de 2025 — En una victoria silenciosa pero contundente, la política fiscal de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum está cosechando resultados sin precedentes. Gracias a una fiscalización más rigurosa en el sector energético, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha recaudado hasta septiembre de 2025 la cifra de 73.519.900 pesos, una suma que supera en 4.5 veces la meta inicial de 16.162.500 pesos establecida para todo el año.
Este logro no es casual. Forma parte de una estrategia deliberada del gobierno federal: aumentar los ingresos sin crear nuevos impuestos, sino mediante la aplicación estricta de la ley y el combate frontal a la evasión fiscal y al contrabando de combustible, conocido popularmente como “huachicol fiscal”.
Los números hablan por sí solos. El indicador de fiscalización en hidrocarburos registró un cumplimiento del 454.9%, convirtiéndose en el rubro con mayor sobrecumplimiento dentro de toda la recaudación del SAT. Ni siquiera la fiscalización a grandes contribuyentes —tradicionalmente la más productiva— se acerca a este nivel de eficiencia.
¿A qué se debe este salto cuántico? Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cada auditoría en el sector energético está generando más del doble de lo proyectado. Originalmente, el SAT esperaba recuperar 116 millones de pesos por revisión, pero el promedio real hasta septiembre ha sido de 302.551.100 pesos por acto de fiscalización.
Esto refleja no solo una mayor capacidad técnica del organismo recaudador, sino también la existencia de brechas significativas de evasión previamente no detectadas o toleradas. Ahora, con herramientas digitales, cruces de información y operativos coordinados con la Secretaría de la Defensa y la Marina, el SAT ha logrado identificar esquemas de subfacturación, importaciones irregulares y redes de distribución informal que operaban al margen del fisco.
Este impulso no es nuevo. En 2024, por ejemplo, el SAT ya había recaudado 211.5 millones de pesos mediante fiscalización en hidrocarburos, lo que demuestra que la tendencia se ha consolidado en los últimos años. Pero el ritmo de 2025 marca un nuevo hito: en solo nueve meses, se superó con creces la meta anual, lo que sugiere que el cierre del ejercicio podría arrojar cifras aún más impresionantes.
Para la administración Sheinbaum, este resultado es clave en su narrativa de gobierno eficiente y austero: se demuestra que es posible financiar programas sociales y desarrollo sin recurrir a aumentos impositivos, sino exigiendo que todos paguen lo que les corresponde.
En un país donde históricamente el sector energético ha estado envuelto en opacidad y privilegios fiscales, este giro representa un cambio cultural profundo. Ya no se trata solo de combatir el “huachicol” en carreteras, sino de atacar su versión contable: la evasión disfrazada de ingeniería financiera.
