El Nuevo Cerebro Colectivo de Morena: Un Consejo para Guiar el Futuro de la 4T
Bajo el techo del emblemático Polyforum Cultural Siqueiros, un espacio que ha sido testigo de grandes debates ideológicos, Morena no solo instaló un órgano, sino que encendió lo que muchos dentro del partido llaman “la brújula estratégica” para los años venideros. Este viernes, ante un grupo selecto de figuras públicas, el partido en el poder materializó el Consejo Consultivo Nacional, una estructura diseñada para ser el faro intelectual y la guía estratégica del proyecto de la Cuarta Transformación.
La ceremonia, cargada de un simbolismo que conecta con los orígenes del movimiento, no fue un mero acto protocolario. Según la narrativa oficial del partido, este Consejo nace como un mecanismo permanente para capturar la pluralidad de ideas que bullen en la sociedad y convertirlas en hoja de ruta. Su misión cardinal: ser un espacio de reflexión colectiva que fortalezca el rumbo y contribuya de manera decisiva al diseño del crucial Plan de Acción 2025–2027, un documento que marcará la pauta del gobierno en la recta final de la administración actual.
De carácter colegiado, este órgano no es solo un think tank más. Está concebido como el guardián de los principios fundacionales de Morena y como el timón que orientará su actuación política en un escenario complejo. La decisión de que sesione tres veces al año –en marzo, julio y noviembre– refleja la intención de mantener un pulso constante con la realidad nacional y una deliberación interna viva y productiva.
La instalación de este consejo es, en esencia, un guiño a la historia. El partido subrayó con fuerza que esta iniciativa retoma una tradición fundacional: la creación del primer Consejo Consultivo en 2011. Aquel año, bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, Morena daba sus primeros pasos como asociación civil. Hoy, en una nueva etapa, busca replicar esa esencia para reforzar lo que han denominado “el segundo piso de la 4T”, integrando de manera formal a la sociedad y al expertise especializado en la consolidación del proyecto.
La nómina de sus integrantes revela la búsqueda de un mosaico plural. Nombres como el del analista político Epigmenio Ibarra, el exfuncionario Alejandro Encinas, la exsecretaria de Cultura Alejandra Frausto, el investigador Armando Bartra, y voces emblemáticas como las de la escritora Elena Poniatowska y la artista Jesusa Rodríguez, le confieren una composición que mezcla la academia, el arte, el periodismo –con la presencia de Patricia Armendáriz– y la teoría política, con la inclusión del historiador Enrique Semo. Este es el cerebro colectivo que, desde hoy, piensa y debate el futuro de Morena.
