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EE.UU. Ejecuta Ataques Letales Contra “Narcolanchas” en el Pacífico con Seis Muertos

La Guerra Fantasma: Los Ataques Cinéticos de Trump en Aguas Internacionales

En una fría declaración este lunes, el secretario del Departamento de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, reveló lo que calificó como “dos ataques cinéticos letales” ordenados personalmente por el presidente Donald Trump. El blanco: dos embarcaciones en el Pacífico Oriental que, según afirmó sin presentar evidencia alguna, eran “narcolanchas” operadas por “organizaciones terroristas” sancionadas por Washington. El resultado: al menos seis muertos, tres por cada embarcación, descritos como presuntos “narcoterroristas varones”.

A través de su cuenta en X, Hegseth justificó la acción afirmando que “según nuestros servicios de inteligencia, se sabía que estos buques estaban relacionados con el contrabando ilícito de estupefacientes”. El ataque, confirmó, se realizó en aguas internacionales, aunque evitó precisar la ubicación exacta. “Bajo el mandato del presidente Trump, estamos protegiendo la patria y eliminando a estos terroristas de los cárteles que desean dañar a nuestro país”, manifestó el secretario, celebrando que ningún militar estadounidense resultó herido.

Estos operativos no son incidentes aislados. Forman parte de una campaña escalonada que Washington ha venido ejecutando en los últimos meses contra pequeñas embarcaciones tanto en el Caribe como en el Pacífico, siempre bajo el alegato de combatir el narcotráfico. Sin embargo, esta ofensiva ha levantado una ola de críticas a nivel internacional. Organizaciones de derechos humanos y expertos en derecho internacional han calificado estos ataques como lo que realmente son: “ejecuciones extrajudiciales”. Señalan que se realizan sin juicios previos, sin supervisión judicial y fuera de cualquier mandato de la Organización de las Naciones Unidas.

La tensión se ha intensificado desde que EE.UU. desplegó en agosto una imponente flota militar frente a las costas de Venezuela, compuesta por buques de guerra, un submarino, aviones de combate y tropas. Bajo el pretexto de luchar contra el narcotráfico, esta movilización ha servido de plataforma para varios bombardeos que han dejado decenas de muertos. Paralelamente, Washington ha acusado sin pruebas al presidente venezolano Nicolás Maduro de liderar un supuesto cártel de narcotráfico, duplicando la recompensa por su captura.

La respuesta de Maduro no se hizo esperar. Tras la admisión de Trump a mediados de octubre de haber autorizado operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela, el mandatario venezolano respondió con ironía: “¿Alguien se puede creer que la CIA no está operando en Venezuela desde hace 60 años?”. Caracas ha denunciado estas acciones como una agresión abierta, una postura que ha encontrado eco en la comunidad internacional.

El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, fue contundente al afirmar en el Consejo de Seguridad que las acciones estadounidenses no son ejercicios militares ordinarios, sino una “campaña descarada de presión política, militar y psicológica contra el Gobierno de un Estado independiente”. La condena también llegó desde la ONU, donde el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, criticó los bombardeos que han dejado más de 60 muertos, una postura compartida por los gobiernos de Colombia, México y Brasil, que han tachado estas acciones de “ejecuciones sumarias” contrarias al derecho internacional.

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