El Día que la Justicia Alcanzó al Magnate: Así Cayó el Último Muro de Salinas Pliego
Este jueves, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) cierra para siempre el capítulo más largo y escandaloso de evasión fiscal corporativa en México. En una derrota total y sin paliativos, los últimos recursos de Grupo Elektra y TV Azteca —empresas del magnate Ricardo Salinas Pliego— serán desechados, allanando el camino para que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ejecute el cobro de siete créditos fiscales que originalmente suman la astronómica cifra de 33,477 millones de pesos.
Desde el viernes pasado, el desenlace era inminente. La Corte incluyó en su lista de sesión todos los asuntos pendientes del consorcio, incluyendo amparos directos, recursos de reclamación de Hacienda e incluso los intentos de Salinas por impugnar a ministras que participarían en el fallo. En todos los casos, los proyectos de sentencia fueron adversos. No se trató de un simple revés: los proyectos declararon improcedentes los recursos, lo que significa que ni siquiera se estudiaron sus argumentos de fondo. La razón fue contundente: los ministros coincidieron en que las demandas no presentaban cuestiones novedosas ni de relevancia constitucional que ameritaran la revisión del máximo tribunal.
El presidente de la Corte, Hugo Aguilar, ya había adelantado el final de esta batalla legal. El 23 de octubre, desechó sin titubeos un impedimento presentado por Elektra contra todos los ministros, bajo el argumento de que no podían ser imparciales debido a los “ataques” públicos de la presidenta Claudia Sheinbaum hacia el Grupo Salinas. La maniobra, considerada por muchos como un intento desesperado, fue rechazada.
Con la Corte fuera de la ecuación, el SAT queda legalmente habilitado para ejecutar el cobro si las empresas no pagan voluntariamente. Durante años, Salinas Pliego ha intentado ganar tiempo con recursos y cartas públicas. El 16 de octubre, propuso a la Procuraduría Fiscal de la Federación (PFF) actualizar una “oferta” que —según él— habría negociado en el sexenio anterior, con dos escenarios de pago ridículamente bajos: 5,691 millones u 8,964 millones de pesos, muy por debajo de lo reclamado.
La Procuraduría fue tajante: no responderá la carta, al considerarla una táctica dilatoria. Cualquier respuesta, saben, abriría la puerta a nuevos amparos. La estrategia del silencio administrativo se volvió, una vez más, contra el magnate.
Con estos fallos, Salinas Pliego pierde la última trinchera jurídica en un litigio que ha durado casi dos décadas, remontándose al sexenio de Enrique Peña Nieto. Elektra había ofrecido inmuebles y activos como garantía, los cuales ahora podrían ser embargados o rematados por el SAT. El magnate, que hace semanas se celebraba con un espectáculo dorado en su Arena Ciudad de México, enfrenta ahora el reverso de su fortuna: la justicia fiscal, por fin, lo alcanzó.
