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Venezuela Activa “Fase Superior” de Defensa con Despliegue Masivo Militar ante Presión de EE.UU.

Al Borde del Abismo: Venezuela Responde al Poderío Naval Estadounidense con Máximo Despliegue Militar

En un escenario que recuerda los momentos más tensos de la Guerra Fría, el Ministerio del Poder Popular para la Defensa de Venezuela activó este noviembre una “fase superior del Plan Independencia 200”, respondiendo con un despliegue masivo de fuerzas a la creciente presión militar estadounidense en el Caribe. El anuncio, formulado por el ministro Vladimir Padrino López, detalla una movilización que se extenderá hasta el 12 de noviembre y que busca “la optimización del Comando, Control y Comunicaciones en el marco de las formas de lucha armada y no armada para la Defensa Integral de la Nación”.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ejecuta esta fase de “Completo Apresto Operacional” bajo órdenes directas del presidente Nicolás Maduro, movilizando lo que el ministro describió como “el despliegue masivo de medios terrestres, aéreos, navales, fluviales y misilísticos; sistemas de armas; Unidades Militares; Milicia Bolivariana; Órganos de Seguridad Ciudadana y los Comandos para la Defensa Integral”. Padrino López enfatizó que estas unidades actuarán “en perfecta fusión popular militar policial” para asegurar “la integración de los elementos del Poder Nacional en la misión de enfrentar las amenazas imperiales”.

La respuesta venezolana coincide con información sobre el despliegue de tropas estadounidenses en Panamá, un hecho que no ocurría desde hace más de 20 años. Según la prensa internacional, efectivos del Comando Sur estarían realizando ejercicios militares en condiciones de selva, conectándose con el traslado del portaviones USS Gerald Ford al teatro de operaciones del Caribe.

El analista en geopolítica internacional Oswaldo Espinoza explica a Sputnik la magnitud del despliegue estadounidense: “El Comando Sur tiene desplegado en el Caribe un grupo de marines encabezado por el buque de asalto anfibio de 40,000 toneladas Iwo Jima y 2 LPD de la clase San Antonio de aproximadamente 20,000 toneladas”. Esta fuerza anfibia tiene capacidad para proyectar aproximadamente 6,500 marines, apoyados por lanchas de desembarco, vehículos blindados anfibios, helicópteros, convertiplanos Osprey y cazas subsónicos AV-8 Harrier.

La columna vertebral de este despliegue inicial es su poder de fuego naval: “Este grupo anfibio cuenta con el apoyo de tres destructores de unas 9,000 toneladas y un crucero de 10,000 toneladas. Cada uno cuenta con alrededor de 96 celdas de lanzamiento vertical, que pueden lanzar misiles de crucero Tomahawk de largo alcance y misiles SM-3 y SM-6 de defensa aérea. También está presente un submarino nuclear de ataque armado con misiles de crucero”.

Sin embargo, Espinoza identifica fisuras significativas en la aparente unidad estadounidense: “En el Congreso existe resistencia bipartidista a esta campaña que se está haciendo, dejando de lado el poder legislativo”. Además, señala que “hay sectores, especialmente en la Texas petrolera, que prefiere apostar por acuerdos y diplomacia en lugar del escenario bélico”.

Frente a esta amenaza, Venezuela cuenta con una doctrina específica de negación de acceso de área A2AD, representada por “un sistema de defensa antiaérea de múltiples capas, que va desde cañones móviles de 23 mm hasta misiles de largo alcance antiaéreos, con hasta 250 kilómetros de rango de ataque”. Estas defensas fueron recientemente reforzadas con sistemas Buk-M2 y Pansir-S1M, aunque el analista reconoce una “carencia fundamental para la A2AD es su dimensión marítima, al no contar con sistemas de defensa costera de largo alcance y alta velocidad”.

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