Morena Impulsa Soberanía Alimentaria y Defiende el Maíz Nativo Frente a los Transgénicos.

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La Semilla de la Soberanía: Morena Teje la Defensa Alimentaria de México

En un encuentro que mezcló la pasión política con el profundo respeto por las raíces ancestrales de México, la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, lideró una reflexión colectiva sobre uno de los proyectos más ambiciosos de la Cuarta Transformación: la soberanía alimentaria. En el episodio número 32 de “La Moreniza”, transmitido este jueves, Alcalde compartió la mesa con tres voces clave en esta cruzada nacional: María Luisa Albores González, directora general de Alimentación para el Bienestar; Julia Álvarez Icaza Ramírez, secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México; y Joaquín Zebadúa Alva, diputado federal. Juntos, trazaron un panorama de los avances y desafíos en la construcción de un México que alimente a sus hijos con sus propias manos y sus propias semillas.

La conversación, cargada de convicción, pronto encontró su centro en el programa bandera “Alimentación para el Bienestar”, una iniciativa diseñada para apoyar directamente a los pequeños productores de alimentos básicos como el maíz, el frijol y el chocolate. Fue Albores quien, con la autoridad de quien conoce el campo mexicano, lanzó una defensa apasionada del maíz nativo frente a la amenaza de los transgénicos. “El maíz se vuelve importante para las y los mexicanos porque estamos hablando de una semilla que le da origen a las y los mexicanos”, afirmó, recordando la trascendencia del decreto presidencial de 2020 que prohibió la siembra de maíz transgénico en el país. Su voz se unió al coro que resonó en la mesa: “sin maíz, no hay país”, una frase que encapsula la importancia cultural, histórica y alimentaria de este grano.

Julia Álvarez Icaza elevó el debate al plano global, recordando la deuda del mundo con México. “México le aportó al mundo el maíz”, declaró, para luego advertir sobre la responsabilidad que esto conlleva: “en nuestro país se consagra la diversidad genética (…) si nosotros perdemos la diversidad genética, perderíamos un seguro alimentario para el resto del mundo”. Su argumento pintó a México no solo como un productor, sino como el guardián de un patrimonio genético invaluable, un banco de resistencia natural frente a posibles plagas que pudieran amenazar el cultivo a nivel global.

El diputado Zebadúa aportó la perspectiva legislativa, revelando las batallas que se libran en el Congreso. “En la 4T se tuvo que enfrentar a la oposición que se negaba a destinar recursos a este tipo de programas para las y los pequeños productores”, señaló, destacando la resistencia política que ha encontrado esta visión de soberanía alimentaria. Más allá de la controversia, Albores explicó cómo estos programas dignifican el trabajo campesino al garantizar precios justos y comercialización en las Tiendas de Bienestar. Zebadúa cerró con un argumento ambiental contundente: los cultivos tradicionales de café y cacao preservan la biodiversidad igual que una selva virgen, a diferencia de los monocultivos comerciales que requieren deforestar. La crónica de esta mesa redonda dejó claro que, para el oficialismo, la alimentación es mucho más que un tema de abasto: es un asunto de identidad, soberanía y legado histórico.

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