El Hambre Retrocede: México Registra Mejora Histórica en Seguridad Alimentaria Bajo AMLO
En un país donde durante décadas el fantasma del hambre había acechado a millones de familias, los números comienzan a contar una historia diferente. Según un revelador informe de BBVA México, elaborado con datos oficiales del Inegi, entre 2018 y 2024 se registró una reducción del 13% en la pobreza alimentaria, marcando un hito en la lucha contra la inseguridad alimentaria que por años había flagelado a los hogares más vulnerables del país.
La crónica de esta transformación se escribe con cifras contundentes: la proporción de familias que enfrentaron al menos un obstáculo para cubrir sus necesidades básicas de alimentación pasó de 46.6% (equivalente a 16 millones de hogares) a 33.1% (12.9 millones), una caída de más de 13 puntos porcentuales en seis años. Este descenso representa que aproximadamente 3.1 millones de hogares mexicanos superaron las barreras más críticas para poner comida en sus mesas, un avance que el análisis del banco sugiere está relacionado con “un mejor desempeño económico promedio de los hogares”, lo que habría contribuido a facilitar el acceso a los alimentos.
Sin embargo, detrás de estos números alentadores se esconde una realidad compleja que el propio informe se encarga de matizar. Aunque la mejora es innegable, el banco advierte que “aún un tercio de las familias mexicanas sigue enfrentando inseguridad alimentaria”, lo que refleja que el avance, aunque importante, todavía tiene amplias áreas de oportunidad. Las estadísticas desagregadas revelan dimensiones preocupantes del problema: durante 2024, 5.6 millones de hogares reportaron que algún adulto comió menos de lo necesario por falta de dinero, y alrededor de 8% señaló que al menos una persona adulta se quedó sin desayunar, comer o cenar. En el extremo más grave de la escala, 2.7 millones de personas comieron únicamente una vez al día o pasaron 24 horas sin ingerir alimentos.
Uno de los capítulos más esperanzadores de esta crónica lo protagonizan los niños mexicanos. La población infantil que tuvo una alimentación poco variada por falta de recursos pasó de 22.7% en 2018 a 14.7% en 2024, mientras que los hogares donde un menor comió menos de lo debido se redujeron de 2.9 millones a 1.9 millones en el mismo periodo. Estos avances, sin embargo, no deben opacar los desafíos pendientes. El informe de BBVA destaca la necesidad de “revisar las metodologías de medición de pobreza para que reflejen con mayor precisión la capacidad real de las familias para evitar el hambre” y subraya la importancia de “fortalecer programas de seguridad alimentaria, educación nutricional y acceso a alimentos de calidad”. La batalla contra el hambre, aunque muestra retrocesos significativos, dista de estar ganada.
