Un muro de datos contra la sospecha: La defensa presidencial del flujo vital de las remesas
En el Salón de la Tesorería de Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum desplegó gráficas y cifras para librar una batalla contra un fantasma que periódicamente ronda la discusión pública: la sombra de la ilegalidad sobre las remesas. Frente a la prensa, la mandataria emprendió una defensa robusta y emotiva de los más de 40 millones de mexicanos que residen en Estados Unidos, y de los entre 12 y 15 millones que, mes con mes, envían una parte de su salario a sus familias en México.
“Tiene mucho que ver con la solidaridad, con el apoyo mutuo, con no abandonarnos”, afirmó Sheinbaum, poniendo en el centro del debate no a la economía, sino a los valores familiares y comunitarios que, según ella, son el verdadero motor de estos envíos. Para la presidenta, criminalizar este flujo es criminalizar el esfuerzo y el amor de una diáspora gigantesca. “No se puede criminalizar a las y los mexicanos en el extranjero”, sentenció, “pues no existen indicios que sugieran operaciones ilícitas”.
La estrategia de Sheinbaum para respaldar su postura fue doble: por un lado, apelar a la lógica humana; por otro, presentar datos duros. Mostró una gráfica con el comportamiento de las remesas durante los últimos cinco años, destacando su resiliencia y crecimiento incluso en tiempos de crisis. Recordó que en 2021, en plena pandemia, las remesas alcanzaron un nivel histórico, convirtiéndose en un verdadero salvavidas para millones de hogares ante la falta de trabajo. Los años siguientes, 2022, 2023 y 2024, vieron incrementos sostenidos, mientras que 2025 muestra una ligera disminución, situándose entre los niveles de 2022 y 2023. Esta variación, argumentó, responde naturalmente a los altibajos del empleo de los migrantes, no a patrones sospechosos.
Sin embargo, Sheinbaum no fue ingenua. Reconoció la posibilidad de que canales legítimos puedan ser aprovechados por individuos para fines ilícitos. Pero hizo una distinción crucial: “Si hay algún delincuente que usa esa vía para lavar dinero, tiene que investigarse y tiene que sancionarse, pero no se puede explicar las remesas a nuestro país con un asunto ilegal”. Para ella, perseguir a un posible infractor es una tarea de inteligencia y justicia, pero estigmatizar a toda una comunidad y a un fenómeno económico-social vital es un error profundo.
La presidenta cerró su intervención ampliando el panorama. Señaló un cambio demográfico significativo: desde 2020 disminuyó la migración de mexicanos a Estados Unidos, mientras que en 2021, 2022 y 2023 aumentó la migración de personas no mexicanas que utilizaron a México como ruta hacia el norte. Este dato sirvió para contextualizar que, mientras el flujo de mexicanos se estabiliza, su compromiso con el país de origen, materializado en las remesas, se mantiene firme y constante. La crónica de esta mañanera es, en esencia, la historia de un gobierno que elige ver en las remesas no un problema de seguridad, sino un acto extraordinario de generosidad y un pilar de la economía familiar mexicana, digno de reconocimiento, no de sospecha.
