Kremlin Desmiente que Putin Haya Rechazado el Plan de Paz de EE.UU. y Abre la Puerta a Más Reuniones

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El delicado arte de la diplomacia: Peskov matiza la narrativa y pinta un proceso de “búsqueda de compromiso” tras la maratónica reunión en el Kremlin

En el complejo tablero de la diplomacia internacional, a veces un desmentido es más revelador que una confirmación. Este martes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, se encargó de ajustar con precisión la narrativa sobre las negociaciones de paz para Ucrania. Frente a versiones que daban por fracasado el diálogo, Peskov salió al paso para aclarar: la afirmación de que el presidente ruso, Vladímir Putin“rechazó” el plan de paz estadounidense es “incorrecta”. Con sus palabras, el vocero buscó cambiar la percepción de un cierre abrupto por la de un proceso laborioso y aún vivo.

“Lo cierto es que ayer [2 de diciembre] por primera vez se produjo un intercambio de opiniones tan directo”, explicó Peskov a los medios, refiriéndose a la extensa reunión del lunes en el Kremlin. Su descripción del encuentro fue de un realismo calculado: “algunas cosas se aceptaron, otras se calificaron de inaceptables”. Para él, esto no es un fracaso, sino el “proceso de trabajo normal” de cualquier negociación compleja, una “búsqueda de compromiso” donde los desacuerdos iniciales son parte del camino.

Más allá de corregir el récord, Peskov envió un mensaje de disponibilidad estratégica. “Rusia está dispuesta a reunirse [con la Administración Trump] tantas veces como sea necesario para lograr un arreglo pacífico”, declaró, dejando claro que Moscú no se está cerrando, sino que mantiene la puerta abierta para rondas sucesivas de diálogo. Esta postura se complementa con la posibilidad siempre latente de un contacto al más alto nivel. Peskov recordó que “una llamada telefónica [entre Putin y Trump] es posible en cualquier momento y puede organizarse rápidamente”, aunque aclaró que, por ahora, la prioridad es obtener resultados en el nivel técnico.

El encuentro al que se refiere Peskov fue un evento de alto perfil y larga duración. El 2 de diciembre por la noche, Putin recibió en el Kremlin a dos de los emisarios más cercanos de Trump: Steve Witkoff, arquitecto clave del plan, y Jared Kushner, yerno y asesor presidencial. Por la parte rusa, la delegación incluyó a figuras de peso como el asistente presidencial Yuri Ushakov y el magnate Kiril Dmítriev, representante especial para la cooperación económica. Las negociaciones, que según los reportes duraron cerca de cinco horas, tenían como objetivo que la delegación estadounidense presentara a Putin el plan de arreglo pacífico previamente acordado con las autoridades de Kiev.

Este fue un dato significativo: la sexta visita de un representante de Trump a Rusia en lo que va de año, lo que demuestra la intensidad y continuidad del canal de comunicación abierto, incluso en medio de la guerra. La crónica que emerge de las palabras de Peskov es la de un Kremlin que maneja cuidadosamente las expectativas. En lugar de celebrar un triunfo o lamentar un rechazo, opta por una narrativa de proceso gradual y “trabajo normal”. Sugiere que, tras las cinco horas de discusión en el Kremlin, el diálogo no se rompió, sino que entró en una fase de refinamiento, donde los puntos “inaceptables” para Rusia deben ser renegociados, quizás en la próxima de las “tantas reuniones como sea necesario” que Peskov promete. Es una postura que compra tiempo, mantiene la presión negociadora y evita el cierre dramático de una puerta que aún consideran útil.

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