Sheinbaum Niega Rotundamente Haber Pagado a la Gente para Asistir a la Marcha del Zócalo

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 8 de diciembre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Tania Rodríguez Mora; Subsecretaria de Educación Media Superior; Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

La defensa de la autenticidad: La presidenta responde a las acusaciones sobre el evento masivo y apela al “entusiasmo” y la “convicción” de los asistentes

En los días posteriores a la masiva concentración en el Zócalo por el séptimo aniversario de la Cuarta Transformación, las redes sociales y algunos medios comenzaron a circular una acusación que, para el gobierno, es una de las más graves: que la multitud de 600 mil personas reportada no había acudido por convicción, sino por dinero. Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al frente para dar una respuesta contundente y categórica. “Nunca aceptaríamos eso”, afirmó con firmeza, negando rotundamente que se haya pagado a la gente para asistir a la celebración del pasado sábado.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum no solo desmintió la práctica, sino que la condenó como algo ajeno a la filosofía de su movimiento. “Siempre hemos estado en contra de cualquier dádiva a cambio de participar en un evento, eso no debe de ocurrir”, declaró, trazando una línea moral entre su forma de hacer política y lo que considera prácticas clientelares del pasado. Su argumento, sin embargo, no se limitó a la ética; apeló a la lógica y a la psicología de la multitud.

Para la mandataria, la prueba más evidente de la autenticidad del evento estaba en el ambiente mismo. “No hubiera habido el entusiasmo que hubo en la manifestación si hubiera habido un acto masivo de compra”, dejó en claro. En su opinión, un evento pagado genera una asistencia apática, mecánica, carente de la energía vital que, según ella, se palpaba en la plancha del Zócalo. “Siempre hemos estado en contra, nunca lo vamos a aprobar, no es la manera en la que nosotros actuamos ni la que utilizamos para convocar a una manifestación”, reiteró, cerrando la puerta a cualquier ambigüedad.

Pero Sheinbaum no se quedó solo en sus declaraciones. Mencionó que la versión oficial podía ser “corroborada por Polemón”, refiriéndose al programa periodístico del comunicador César Huerta. Según su relato, las entrevistas realizadas en el mismo Zócalo el sábado demostraban que la gente acudió por motivos genuinos. Citó dos testimonios recogidos por Huerta que, para ella, eran la prueba irrefutable.

Uno fue el de Marcelino, quien llegó desde Colima y declaró: “Vengo por mis propios recursos (…) nos nace apoyarla por todos los logros que ha estado haciendo y callar esas voces críticas que ya la verdad enfadan”. El otro, el de Guadalupe, desde Celaya: “Apoyo a nuestra presidenta por todo lo que está haciendo por el país (…) a mí me acarreó el camión que tuve que pagar para venir aquí”. Estos testimonios, destacó Sheinbaum, mostraban un común denominador: el agradecimiento, la convicción y el apoyo real, financiado con los “propios recursos” de los asistentes, no con dinero del erario.

La crónica de esta negativa es, por lo tanto, la de un gobierno que se ve obligado a defender la legitimidad de su apoyo popular frente a lo que considera calumnias. Sheinbaum utilizó una estrategia múltiple: una negativa ética (condenar la práctica), una defensa emocional (el “entusiasmo” no se compra) y una prueba testimonial (los relatos de Marcelino y Guadalupe). En el fondo, el debate no era solo sobre un pago eventual, sino sobre la naturaleza del vínculo entre la 4T y sus simpatizantes: ¿es un apoyo comprado o es, como afirma la presidenta, un movimiento sostenido por la convicción y el agradecimiento? Para Sheinbaum, la respuesta estaba en las caras y las voces del Zócalo, no en una supuesta nómina secreta.

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