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Frontera Sur en Llamas: México y Guatemala Lanzan Operaciones Coordinadas contra Cárteles

La Línea que Arde: La Frágil Frontera donde los Cárteles Retan a Dos Ejércitos

La tensión es palpable en la frontera que separa México de Guatemala. Lo que solía ser una línea geográfica porosa, dominada por el silencio de la selva y el tráfico discreto, ahora resuena con disparos. Recientes enfrentamientos entre fuerzas guatemaltecas y cárteles mexicanos han dejado una huella de sangre: un militar herido y un civil muerto. Este estallido de violencia ha forzado a los dos países vecinos a unirse en una respuesta militar que, bajo la superficie, está teñida por las complejas sombras de la geopolítica regional y la siempre presente mirada de Washington.

El anuncio lo hizo el general Ricardo Trevilla, titular de la Secretaría de Defensa Nacional de México, con la frialdad estratégica de un militar: se implementará un plan para realizar “operaciones coincidentes” con Guatemala a lo largo de la frontera compartida. “Se prolongarán el tiempo que se requiera”, sentenció. Cada ejército actuará en su propio territorio, pero de manera coordinada en tiempo y objetivo. El enemigo, según Trevilla, tiene nombre: dos grupos criminales que han convertido la zona en su feudo. “Uno perteneciente al cártel de Sinaloa y otro al cártel de Chiapas y Guatemala”.

Del otro lado de la frontera, las autoridades guatemaltecas pintan un cuadro aún más crudo. David Custodio Boteo, director de la Policía Nacional Civil, detalló una situación escalofriante: cuatro incursiones criminales en localidades como La Mesilla y Nentón, el uso de drones kamikaze, carteles con mensajes intimidatorios y microbuses incendiados. El llamado a un patrullaje binacional, “sin la intervención de terceros”, fue una solicitud urgente de Guatemala tras estos ataques, una petición que ahora parece materializarse en el plan anunciado por México.

Sin embargo, entre la retórica oficial y la realidad en el terreno, los analistas perciben grietas. Víctor Hernández, maestro en Inteligencia y Seguridad Internacional, califica el anuncio como “más cosmético que sustancial”. En entrevista con Sputnik, explica que estas no son operaciones conjuntas donde soldados de ambos países patrullen juntos, sino acciones coordinadas a distancia. “Cada Ejército realizará operaciones en su territorio, aunque al mismo tiempo”, aclara.

Pero la advertencia más aguda de Hernández va más allá de la táctica militar. Subraya el delicado contexto geopolítico. Mientras México y Guatemala intentan cerrar filas, Estados Unidos mantiene un gran despliegue militar en el Caribe, justificado bajo la bandera de la lucha contra los cárteles. Para el analista, a Washington le convendría que los países de la región se declaren rebasados. “No me sorprendería que algunos países… empiecen a aceptar y a cobijar la declaratoria estadounidense [de designar a los cárteles como terroristas] y eso sea la antesala para la instalación de nuevas bases militares en la región”, alerta.

Hernández recuerda que este tipo de anuncios no son nuevos; ocurrieron también en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Lo que sí es una constante histórica, denuncia, es la ausencia de un tratado bilateral sólido en materia de seguridad con Guatemala. “Lo que más hemos visto son esta clase de declaraciones. Me parece que esto es algo mucho más cosmético para tratar de aliviar alguna tensión diplomática”, concluye.

La cruda realidad fronteriza respalda su escepticismo. Guatemala reporta 12 ataques recientes de grupos mexicanos en Agua Zarca. Y en junio pasado, un operativo mexicano traspasó brevemente la frontera, dejando un saldo fatal. Así, la nueva “cooperación” nace en un campo minado, donde la necesidad inmediata de seguridad choca con los históricos recelos a la intervención y con la sombra alargada de una potencia que observa, esperando su oportunidad en esta guerra sin fin.

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