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Sheinbaum Negocia con Firmeza: Agua para México Primero, Cumplimiento del Tratado Después

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 9 de diciembre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación; Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Carlos Torres Rosas, Coordinador general de programas para el Bienestar; María Luisa Albores, Directora General de Seguridad Alimentaria Mexicana; Alma Herrera Márquez Rectora de la Universidad Rosario Castellanos; Abraham Carro Toledo, director general del Instituto Mexicano de la Juventud; Leticia Ramirez coordinadora de asuntos gubernamentales; ;Miguel Ángel Elorza Vásquez, coordinador de Infodemia. Foto: Hazel Cárdenas/Presidencia

El Fluido Pulso de la Diplomacia: México Defiende Su Agua Frente a EE.UU.

En el corazón de Palacio Nacional, mientras la mañana bañaba los patios virreinales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo trazó una línea clara en el mapa de una de las negociaciones más delicadas y vitales con el vecino del norte: el agua. Este miércoles, durante su conferencia matutina, la mandataria desgranó el estado de las conversaciones con Estados Unidos en torno al cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, un pacto octogenario que hoy se tensiona entre la sequía, la presión agrícola y la necesidad humana. Su premisa fue un faro en la complejidad: cumplir, pero sin claudicar.

“Las negociaciones… continúan avanzando, bajo la premisa fundamental de cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto indispensable para el consumo humano ni el volumen que requieren los agricultores mexicanos”, afirmó Sheinbaum con la serenidad de quien negocia desde la certeza. Sus palabras, sin embargo, tenían un núcleo de acero. Aunque México actúa bajo el principio de honrar los tratados, dejó en claro que la defensa de los intereses nacionales y el agua para la población son “prioritarios”. No era una declaración, era una postura de negociación.

La crónica de estas pláticas es una de idas y vueltas técnicas, casi un pulso binacional medido en metros cúbicos y pronósticos de lluvia. Ayer martes había iniciado, de manera virtual, la quinta reunión binacional del año. El objetivo, aparentemente simple, es de una complejidad enorme: dar seguimiento a las entregas de agua y realizar las evaluaciones técnicas necesarias. Pero Sheinbaum reveló la dinámica vertiginosa que vive detrás de cámaras: un intercambio activo de propuestas que parece un partido de ráquetbol diplomático.

Tras una primera oferta de México, el gobierno estadounidense respondió por la tarde. Inmediatamente, el equipo mexicano envió una contrapropuesta por la noche. Este flujo incesante de documentos técnicos derivó en una nueva reunión programada para la mañana de este mismo miércoles. Cada número, cada proyección hidrológica, cada cálculo sobre la capacidad de las presas, es un argumento en esta discusión silenciosa pero crucial.

Sin embargo, la fortaleza de México en esta mesa no reside solo en sus técnicos, sino en una unidad interna forjada a conciencia. La presidenta destacó la coordinación permanente con los gobernadores de la frontera norte –Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua y Coahuila–, precisamente los estados más directamente afectados por las entregas. “Se trabaja conjuntamente para que no existan diferencias entre las entidades federativas frente a las propuestas que se presenten a Estados Unidos”, explicó. Es una estrategia clara: evitar fracturas internas que debiliten la posición nacional y presentar un frente unificado que busque un esquema justo, reconociendo la disponibilidad real del recurso en cada árida región.

Respecto al marco legal, Sheinbaum aclaró un punto esencial: no se busca una renegociación total del Tratado de 1944, al que calificó como “muy favorable para el país según los expertos”. En cambio, el trabajo se centra en elaborar actas o acuerdos adicionales que permitan reponer los faltantes de agua acumulados durante los ciclos de sequía, un mecanismo que, aseguró, el propio tratado contempla. Las reuniones, por tanto, son de carácter técnico y consideran variables como los niveles de las presas, la precipitación pluvial pronosticada y la infraestructura disponible para la entrega.

Al cerrar su explicación, la presidenta expresó confianza en llegar a un acuerdo benéfico para ambas naciones. Prometió que los detalles se darán a conocer una vez que el pacto esté cerrado. Pero la última palabra fue una reafirmación del principio rector: su gobierno actuará defendiendo los intereses del pueblo, garantizando que el cumplimiento se realice acorde al ciclo de lluvias y la disponibilidad real, sin poner en riesgo la seguridad hídrica ni la productividad del campo mexicano. En esta crónica, cada gota cuenta, y México negocia por todas ellas.

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