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Gaza Bajo la Tormenta: La ONU Alerta que la Población “Se Muere de Frío” en Medio de Restricciones a la Ayuda.

El invierno implacable: la tormenta que ahonda la tragedia humanitaria en Gaza

El temporal invernal Byron no ha traído solo lluvia y frío a la Franja de Gaza; ha descargado una nueva capa de desesperación sobre una población ya al límite. Entre los escombros de lo que fueron sus hogares, familias palestinas enfrentan ahora un enemigo silencioso y gélido: hipotermia, inundaciones y la muerte lenta por exposición. El comisionado general de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), Philippe Lazzarini, lanzó un grito de alarma que retumba en las redes sociales y los pasillos de la diplomacia internacional: “La gente en la Franja de Gaza se está muriendo de frío”.

El mensaje, publicado en la red social X, describe una realidad dantesca. “Las ruinas inundadas donde se refugian se están derrumbando, provocando una mayor exposición al frío”, escribió Lazzarini. Sus palabras no son retórica. La tormenta Byron ha dejado un saldo preliminar de al menos 14 personas fallecidas y varias heridas a consecuencia de las temperaturas extremas y las lluvias torrenciales. Entre las víctimas más dolorosas se encuentran dos niños, cuyas vidas se apagaron por el frío en la ciudad de Gaza, según informó la agencia de noticias palestina Wafa.

Frente a esta crisis agravada, el llamado de la ONU es claro y urgente: permitir el ingreso de ayuda humanitaria “a gran escala y sin demora”. Sin embargo, este pedido choca contra un muro de restricciones logísticas y políticas. Lazzarini reveló la paradoja cruel que vive su agencia: los suministros de la UNRWA “llevan meses esperando para entrar” debido a continuas trabas al ingreso de materiales esenciales como tiendas de campaña y otros insumos para refugio. La ayuda existe, está almacenada, pero no puede llegar a quienes la necesitan con desesperación.

Esta brecha entre la necesidad y la respuesta fue confirmada por Olga Cherevko, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Gaza. Reconoció con franqueza que las necesidades “superan” la velocidad de la ayuda disponible, sobre todo en materiales para refugio. El problema es de escala titánica: alrededor de 1.3 millones de personas en el enclave necesitan urgentemente un lugar seguro para resguardarse del invierno. Las sucesivas tormentas de las últimas semanas no han hecho más que inundar campamentos y destruir los precarios cobijos improvisados, multiplicando la vulnerabilidad.

En medio de este escenario, un grupo de naciones ha alzado la voz para respaldar el trabajo de la UNRWA, una agencia que enfrenta presiones sin precedentes. Los ministros de Exteriores de Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudita, Qatar y Egipto emitieron una declaración conjunta reafirmando el “papel indispensable” de la agencia. Subrayaron que, “durante décadas”, la UNRWA ha cumplido un mandato único de protección, educación y asistencia para millones de refugiados palestinos. La declaración incluyó una condena al asalto del 8 de diciembre a la sede de la agencia en Jerusalén por parte de fuerzas israelíes, un incidente que simboliza las crecientes dificultades operativas.

Así, Gaza libra una batalla en dos frentes: contra las secuelas de un conflicto devastador y ahora contra la furia de la naturaleza, agravada por una crisis humanitaria que la comunidad internacional parece incapaz de contener a la velocidad que la catástrofe exige. El frío no perdona, y cada hora de demora en el envío de ayuda se mide, tristemente, en vidas que se apagan entre las ruinas.

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