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La Estrategia Itinerante: Sheinbaum Llevará el Gabinete de Seguridad y las Mañaneras a los Estados más Conflictivos.

El gabinete en la trinchera: Sheinbaum anuncia que la seguridad saldrá de Palacio Nacional

En un giro estratégico que busca acercar el poder federal al epicentro de los problemas, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este lunes que, a partir del próximo año, el corazón de su gobierno latirá desde los estados más convulsos del país. La mandataria desveló que trasladará periódicamente las sesiones del gabinete de seguridad y su conferencia matutina —la ya emblemática “mañanera”— a aquellas entidades que enfrentan los mayores desafíos en materia de violencia.

El anuncio, hecho desde el Salón de la Tesorería en Palacio Nacional durante su balance de la gira por Chihuahua, marca un cambio de ritmo y una clara intención simbólica. “El próximo año vamos a iniciar con visitas para hacer el gabinete de seguridad en algunos estados”, afirmó Sheinbaum con determinación. “Jueves o viernes haremos las mañaneras allá. En los estados con mayores problemas de seguridad”. Con esta frase, la presidenta no solo delineó un calendario, sino que puso sobre la mesa una premisa: la respuesta federal debe construirse desde el terreno, escuchando de primera mano el pulso de las regiones en crisis.

Con esta decisión, Sheinbaum retoma y adapta una práctica que definió la gestión de su antecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador. Durante su sexenio, era habitual ver al entonces presidente iniciar sus giras de fin de semana desde diversos puntos del país, instalando su escritorio y sus reuniones de seguridad lejos de la capital. No era solo un acto de gobierno, sino un poderoso mensaje de presencia. Ahora, la primera mujer en ocupar la silla presidencial parece emular esa fórmula, reconociendo en ella una herramienta política y de gestión eficaz para un problema —la inseguridad— que se resiste a los diagnósticos remotos.

El anuncio no llegó solo. Enmarcado en un discurso de continuidad y obra tangible, Sheinbaum conectó la estrategia de seguridad inmediata con la promesa de desarrollo a medio plazo. “Ahí vamos, trabajando”, dijo con un tono que mezclaba la resiliencia con la proyección. Anunció que para enero de 2026 están programadas inauguraciones de hospitales, carreteras y otras obras de infraestructura, trazando una línea directa entre la pacificación del presente y la prosperidad del futuro. Es un mensaje doble: la fuerza del Estado se desplegará para contener la violencia hoy, pero su legado será la construcción de aquello que la prevenga mañana.

Así, Sheinbaum plantea una presidencia itinerante para los tiempos más complejos. No se limitará a recibir reportes en un bunker en la Ciudad de México, sino que plantará la bandera del gabinete donde más arde el conflicto. Es una apuesta por la visibilidad, la presión sobre las estructuras locales y, quizá, por recuperar una narrativa de cercanía en un tema donde la percepción de distancia suele ser el mayor enemigo de cualquier gobierno. Los viernes del próximo año prometen ser, a partir de ahora, una cita móvil con la seguridad nacional.

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