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El “Súper Peso” Perfora la Barrera de los 18: Impulsado por Negociaciones Exitosas y una Economía en Foco.

Un Lunes Histórico en los Mercados: La Victoria del Peso Mexicano Frente al Dólar

El lunes 15 de diciembre de 2025 será recordado como el día en que el peso mexicano reclamó un territorio perdido hace más de un año. En una jornada cargada de simbolismo, la moneda nacional no solo continuó su racha ganadora por quinta sesión consecutiva, sino que logró lo que muchos analistas consideraban improbable en el corto plazo: perforar el piso psicológico de los 18 pesos por dólar.

El tipo de cambio spot, ese número que millones de mexicanos siguen con atención, tocó un mínimo de 17.9697 pesos por dólar, un nivel no visto desde el 23 de julio de 2024. Para el cierre oficial, el dólar estadounidense se vendía en promedio a 17.99 pesos, consolidando una apreciación del peso del 0.14% en el día y un sorprendente 12.25% en lo que va del año. Este “renacimiento del súper peso” es aún más notable si se considera que, tras las elecciones de 2024 y el triunfo de Donald Trump, la moneda había llegado a debilitarse hasta casi las 21 unidades por dólar. Hoy, el llamado es diferente: el peso es la moneda que todo el mundo observa.

El análisis de los expertos revela un cóctel de factores internos y externos detrás de esta fortaleza. En el frente internacional, el retroceso generalizado del dólar estadounidense ha sido clave. El índice dólar, que mide su valor frente a otras monedas importantes, caía un 0.15%. Esta debilidad se debe en parte a las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos continúe con su ciclo de recortes a las tasas de interés, iniciado la semana previa con un nuevo recorte de 25 puntos base.

Pero el motor más poderoso parece ser la resolución de tensiones bilaterales. Como explicó Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis en Grupo Financiero Monex, el peso se ve favorecido “por la resolución de las tensiones comerciales entre México y Estados Unidos, gracias a un acuerdo que concluye una disputa por agua”. Este acuerdo, anunciado en días recientes, inyectó una dosis de certidumbre y optimismo en los mercados, demostrando la capacidad de ambos gobiernos para resolver conflictos mediante el diálogo. Este es un contrapunto vital a las amenazas de nuevos aranceles que también han flotado en el ambiente.

Los fundamentos económicos de México también están jugando a favor. El país ha “salido bien parado” de las tensiones comerciales, según el Banco de México. Además, mantiene reservas internacionales robustas que superan los 249 mil millones de dólares, un colchón que le permite enfrentar la volatilidad global con mayor solidez. Otros factores que sustentan al “súper peso” son un déficit comercial manejable, exportaciones récord (que sumaron 66.1 mil millones de dólares mensuales), una Inversión Extranjera Directa que superó expectativas (40.9 mil millones al tercer trimestre) y remesas históricas (62 mil millones de dólares en doce meses).

Sin embargo, el panorama no está exento de nubes en el horizonte. La sombra de futuras tensiones comerciales con la administración Trump sigue presente, y la próxima revisión del T-MEC en 2026 es un evento de alto riesgo que puede generar volatilidad. A nivel interno, aunque la inflación muestra una tendencia a la baja, los riesgos inflacionarios permanecen al alza y el crecimiento económico para 2025 se estima en un modesto 0.39%. Este contexto plantea una pregunta incómoda para algunos analistas: ¿un peso fuerte es siempre sinónimo de una economía sólida para todos?.

Este lunes histórico cierra con el peso mexicano no solo como la moneda más negociada de América Latina, sino como un protagonista de la escena financiera global. Su travesía desde casi 21 hasta por debajo de 18 pesos es una crónica de resiliencia frente a pronósticos pesimistas, demostrando que, en un mundo incierto, la combinación de pragmatismo en la negociación y fundamentos económicos estables puede escribir finales sorprendentes.

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