Assange denuncia al Nobel de la Paz por “financiar crímenes de guerra” al premiar a Machado

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De Wikileaks a los tribunales suecos: Assange acusa al Nobel de traicionar la paz al respaldar a una opositora que pide invasión en Venezuela

Estocolmo, 17 de diciembre de 2025 — En un movimiento inusual y cargado de simbolismo, Julian Assange, fundador de WikiLeaks, presentó una denuncia penal en Suecia contra 30 personas vinculadas a la Fundación Nobel, incluyendo a su presidenta, Astrid Söderbergh Widding, y su directora ejecutiva, Hanna Stjärne. El motivo: haber otorgado el Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado, a quien Assange acusa de promover una intervención militar estadounidense en Venezuela.

En un documento legal de múltiples páginas, Assange argumenta que la entrega del galardón —y los 11 millones de coronas suecas (1.18 millones de dólares) que lo acompañan— viola el testamento de Alfred Nobel de 1895, que exige que el premio se otorgue a quien haya “conferido el mayor beneficio a la humanidad” mediante la fraternidad entre naciones, la reducción de ejércitos y la promoción de congresos de paz.

“Dar el premio a alguien que pide una invasión extranjera es una burla al testamento de Alfred Nobel”, afirmó Assange, señalando que Machado ha llamado públicamente a que Estados Unidos intervenga militarmente en Venezuela, incluso en medio del mayor despliegue militar estadounidense en el Caribe desde la Crisis de los Misiles de 1962, que incluye al portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 15,000 efectivos.

La denuncia no se limita a críticas simbólicas. Assange acusa a los líderes del Nobel de apropiación indebida de fondos, facilitación de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y financiamiento del crimen de agresión. Además, menciona que Machado habría conspirado para entregar a EE.UU. el acceso a 1.7 billones de dólares en reservas de petróleo venezolano tras un eventual derrocamiento de Nicolás Maduro.

Assange subraya una aparente contradicción: en 2018, la Fundación detuvo el desembolso del Nobel de Literatura por escándalos internos, demostrando su capacidad de intervención. Sin embargo, en este caso, ignoró presuntas violaciones al espíritu del premio de la paz. “La falta de intervención aquí, a pesar de los crímenes de guerra… incurre en responsabilidad penal”, sostiene.

Como medida urgente, el australiano exigió a las autoridades suecas: congelar el pago del premio, incautar correos, chats y registros financieros, interrogar a los responsables y, en caso necesario, elevar el caso a la Corte Penal Internacional.

Más allá del litigio, la denuncia plantea una pregunta incómoda: ¿puede un premio diseñado para la paz convertirse en una herramienta de guerra? En un mundo donde los símbolos tienen peso geopolítico, Assange busca no solo detener una transferencia, sino rescatar la integridad de una institución que, según él, ha perdido el rumbo.

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