
Adiós a las condonaciones: la era de la recaudación justa y transparente en México
En una mañana que marcó un giro simbólico en la narrativa económica del país, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó con contundencia desde Palacio Nacional: “En México ya no existen condonaciones fiscales ni prácticas de corrupción”. Su declaración, hecha durante la conferencia mañanera, no fue una simple proclama ideológica, sino una afirmación respaldada, según ella, por cifras contundentes: un incremento de 500 mil millones de pesos en la recaudación fiscal respecto a 2024, y un crecimiento aún más pronunciado en comparación con los años previos a 2018.
“¿Ustedes creen que si hubiera corrupción se recaudaría más?”, cuestionó Sheinbaum, retando la percepción histórica de que el sistema tributario mexicano favorece a los más poderosos. Para reforzar su argumento, recordó que desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la condonación de impuestos quedó prohibida constitucionalmente, eliminando la discrecionalidad que antes permitía que grandes empresas o personas influyentes evadieran sus obligaciones. “El presidente puso en la Constitución que estaba prohibido condonar impuestos. Todos tenemos que pagar impuestos”, enfatizó.
La mandataria aprovechó para reconocer públicamente al titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Antonio Dagnino, a quien calificó como “un gran servidor público” que desempeña su labor “pese a las presiones que enfrenta” —una clara alusión a las críticas y amenazas que suelen recibir los funcionarios encargados de fiscalizar a los grandes contribuyentes.
Sheinbaum trazó un contraste tajante entre el pasado y el presente. Recordó casos como el Fobaproa, en el que, según dijo, se rescató a grandes empresas “con mucha corrupción y oscurantismo”, mientras los deudores comunes quedaban abandonados. “Nunca se rescató a los de abajo”, lamentó. Hoy, aseguró, los recursos públicos se destinan de forma transparente a programas de bienestar, educación, salud, vivienda y obras estratégicas que benefician directamente al pueblo.
Respecto al polémico caso de Grupo Salinas, la presidenta fue enfática: “No es un asunto ni personal ni político”, sino estrictamente legal. Cualquier cobro, afirmó, se hará conforme a lo que dicten los tribunales y las leyes fiscales.
Al final de su mensaje, Sheinbaum reconoció que, aunque ya hay un “cambio profundo”, aún queda camino por recorrer. “Por eso trabajamos todos los días para el bienestar del pueblo”, concluyó, reforzando la narrativa de un gobierno que, según su visión, ha roto con décadas de privilegios y opacidad para construir un sistema fiscal más justo, inclusivo y eficaz.