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Irán advierte a Trump: “Cortaremos cualquier mano intervencionista”

En medio de protestas internas y el colapso del rial, Irán responde con firmeza a las amenazas de Donald Trump: “La seguridad nacional es una línea roja”

La tensión entre Teherán y Washington alcanzó un nuevo punto de ebullición este viernes, cuando Alí Shamkhani, asesor principal del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, lanzó una advertencia contundente a Estados Unidos tras las declaraciones belicosas del expresidente Donald Trump. En medio de una ola de protestas en Irán motivadas por la crisis económica y la caída libre del rial, Trump publicó en su red social Truth Social: “Si Irán dispara y asesina violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate… Estamos preparados y listos para actuar”.

La respuesta no tardó. Shamkhani replicó desde su cuenta de X con un mensaje cargado de desafío histórico y soberanía: “El pueblo iraní conoce bien el historial de rescates de EE.UU., desde Irak y Afganistán hasta Gaza”. Y fue más allá: “Cualquier mano intervencionista que se acerque a la seguridad de Irán bajo cualquier pretexto será cortada con una respuesta que induzca al arrepentimiento”. Para dejar claro el tono, añadió: “La seguridad nacional de Irán es una línea roja, no material para tuits aventureros”.

El contexto interno de Irán es complejo. El país enfrenta una de las peores crisis económicas en décadas: inflación galopante, desempleo y una moneda que ha perdido más del 80% de su valor en los últimos años. Las calles de ciudades como Teherán, Isfahán y Shiraz han sido escenario de manifestaciones masivas, con ciudadanos exigiendo soluciones urgentes. A diferencia de gobiernos anteriores, el presidente Masoud Pezeshkian —quien asumió en 2025 tras una victoria electoral inesperada— ha optado por un tono conciliador.

En declaraciones del jueves, Pezeshkian citó el Corán para subrayar la gravedad de la situación: “Si no resolvemos los problemas de la gente, iremos al infierno”. Reconoció que Irán atraviesa “la peor situación posible”, con múltiples crisis acumuladas, pero insistió en que “si tomamos las decisiones correctas, los problemas se pueden resolver”. Su mensaje busca calmar las aguas internas, incluso mientras el establishment religioso endurece su postura ante cualquier amenaza exterior.

La dinámica refleja una Irán dividida: un gobierno civil que busca diálogo y reformas frente a un poder militar y religioso que defiende la soberanía con retórica de fuego. Mientras tanto, las palabras de Trump —aunque sin respaldo oficial del gobierno de Biden— reavivan los fantasmas de la invasión, un trauma colectivo que Irán no olvida desde la caída del sha en 1979.

En este escenario, cualquier chispa podría encender una llama. Pero por ahora, Teherán envía un mensaje claro: no habrá rescate estadounidense, y cualquier intento de injerencia será respondido con fuerza. La pregunta que flota en el aire es si Washington —o sus voces más influyentes— escucharán la advertencia antes de que sea demasiado tarde.

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