EE.UU. despliega más de 150 aeronaves en ataque histórico contra Venezuela

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El jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU. revela con lujo de detalle la operación que, según Washington, logró introducir fuerzas en el corazón de Caracas con “precisión quirúrgica” y el respaldo directo de Donald Trump

La noche del viernes 3 de enero de 2026 quedará inscrita en los anales de la historia militar como una de las operaciones más complejas jamás ejecutadas por Estados Unidos en el hemisferio occidental. En una rueda de prensa solemne celebrada este sábado en el Pentágono, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, reveló por primera vez los pormenores de la misión de intervención en Venezuela, calificándola como “audaz, perfectamente engrasada y exclusivamente estadounidense”.

“La palabra integración no alcanza a describir la enorme complejidad de semejante misión”, declaró Caine ante periodistas nacionales e internacionales. Según su relato, más de 150 aeronaves —entre bombarderos, cazas furtivos, drones de vigilancia, plataformas de inteligencia y helicópteros de asalto— despegaron de 20 bases distintas en tierra y mar, desde el norte de Canadá hasta el Caribe, convergiendo con precisión milimétrica sobre el centro de Caracas poco después de las 10:46 de la noche, hora del este.

Fue en ese momento cuando, según el general, el presidente Donald Trump dio la orden final: “Buena suerte y que Dios los acompañe”. Un mensaje que, aseguró Caine, “se transmitió a todas las fuerzas conjuntas antes del primer despegue”.

La operación, planificada durante semanas —“incluso años”, subrayó el militar—, tenía como objetivo neutralizar al régimen de Nicolás Maduro y extraer a sus líderes clave, en una maniobra que combina elementos de guerra convencional, operaciones especiales y guerra electrónica. “Observamos, esperamos. Nos preparamos. Mantuvimos la paciencia y el profesionalismo”, explicó Caine, destacando que cada segundo, cada ruta aérea y cada señal de radio fue ensayada una y otra vez.

Aunque admitió que uno de los aviones fue alcanzado por defensas antiaéreas venezolanas, subrayó que “siguió siendo apto para el vuelo” y permaneció operativo durante toda la misión. “Todos nuestros aviones regresaron a casa”, celebró, citando las palabras del presidente Trump en la mañana del sábado.

Caine enfatizó que el elemento de sorpresa táctica fue clave. “Introducir una fuerza de intervención en el corazón de una capital sudamericana, bajo el radar de múltiples sistemas de defensa, requiere no solo tecnología, sino una coordinación sin precedentes entre marina, fuerza aérea, ejército y operaciones especiales”, dijo. Y remató con orgullo: “Esta fue una operación que solo Estados Unidos podía llevar a cabo”.

La revelación ha provocado conmoción global. Mientras Washington celebra lo que llama un “éxito estratégico sin bajas”, Caracas denuncia una violación flagrante de su soberanía y ha solicitado una sesión de emergencia en la ONU. Países como Rusia, China, Cuba, México y Brasil han condenado la intervención, calificándola de neoimperialismo militar.

Pero más allá de la retórica, lo que queda claro es que EE.UU. ha redefinido las reglas del juego en América Latina. Si antes la influencia se ejercía mediante sanciones o apoyo a opositores, ahora, según el Pentágono, la fuerza directa está sobre la mesa. Y el mensaje es inequívoco: en el hemisferio occidental, nadie está fuera del alcance del poderío estadounidense.

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