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Maduro llega esposado a Nueva York tras ser secuestrado por EE.UU.

Imágenes históricas y escalofriantes: el presidente venezolano Nicolás Maduro, esposado y escoltado por militares, desciende de un avión en Nueva York tras una operación militar estadounidense que Caracas denuncia como una agresión imperial para apoderarse del petróleo venezolano

El cielo de Nueva York amaneció con una imagen que muchos creían inimaginable: Nicolás Maduro, presidente constitucional de Venezuela, bajaba esposado de un avión militar en el Aeropuerto Internacional Stewart, rodeado por agentes de seguridad estadounidenses. Las cámaras locales transmitieron en vivo cada segundo de su llegada, marcando un antes y un después en la historia de América Latina.

Este sábado 4 de enero de 2026 quedará grabado como el día en que Estados Unidos cruzó la última frontera de la soberanía: no solo bombardeó Caracas, no solo capturó a un jefe de Estado en su propio territorio, sino que lo trasladó como prisionero a suelo estadounidense para enfrentar lo que Washington llama “la ira de la Justicia”.

Según fuentes oficiales de EE.UU., Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron secuestrados durante una “intervención militar masiva” en la madrugada del sábado en Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua. Horas después, ambos fueron trasladados en avión, con escala táctica en Guantánamo, hasta el estado de Nueva York, donde enfrentarán cargos de narcoterrorismo, tráfico de cocaína y posesión de armas destructivas ante un tribunal federal.

Pero en Caracas, la indignación es total. El gobierno bolivariano calificó la operación como una “gravísima agresión militar” y una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. “El objetivo no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales”, denunció un comunicado oficial, reafirmando que la verdadera intención de Washington es quebrar por la fuerza la independencia política de la nación.

La vicepresidenta Delcy Rodríguez, en una declaración apasionada, exigió la “inmediata liberación” de la pareja presidencial y reiteró que “Maduro es el único presidente legítimo de Venezuela”. En medio del caos institucional, el Consejo de Defensa de la Nación se reunió de emergencia para coordinar una respuesta diplomática y movilizar a los aliados internacionales.

Y esos aliados no tardaron en reaccionar. Rusia, en un comunicado contundente del Ministerio de Relaciones Exteriores, repudió el ataque y exigió respeto absoluto al derecho de Venezuela a “decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva, y mucho menos militar desde el exterior”. China, Cuba, Nicaragua, Bolivia y otros países también expresaron su condena, mientras la ONU se prepara para una sesión de emergencia.

Mientras tanto, en Nueva York, Maduro permanece bajo custodia estricta. Las imágenes de su llegada —rostro serio, manos atadas, caminando bajo la mirada de soldados armados— han circulado por todo el mundo, convirtiéndose en el símbolo más gráfico del nuevo intervencionismo estadounidense.

Si bien EE.UU. insiste en que se trata de un caso judicial, la comunidad internacional ve una campaña de desestabilización encubierta. Y en América Latina, muchos se preguntan: si a Maduro lo pueden sacar de su palacio en helicóptero y llevarlo a un tribunal en Nueva York, ¿qué país está realmente a salvo?

La historia juzgará si esta operación fue un acto de justicia… o el inicio de una era de imperialismo judicial sin fronteras.

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